LOS BORBONES SIEMPRE TOCANDO LOS...
Los Borbones llegaron a España de la mano de la piltrafa humana de Luis Felipe de Anjou, con el nombre de Felipe V, despues de una guerra de Sucesión y que el ultimo Absburgo.otra piltrafa de la humanidad Carlos II el hechizado, dejara este mundo.
El bumeran lo tiras y vuelve, eso pasa con los Borbones, se van pero vuelven.
Costó mucho esfuerzo y sufrimiento expulsarlos, y encima se fueron con las maletas a rebosar y con su dinero esperándolos en el extranjero; fue muy gravoso mantenerlos en el exilio debido a las pensioncitas que les pasábamos desde España a modo de indemnización por haberlos echado, y ha sido también costosísimo repatriarlos muertos. ¿Somos o no somos gilipollas?
María Cristina de Borbón, la que sentó las bases de la corrupción política en España y dejó una hoja de ruta que desde entonces han seguido todos los borbones que han ocupado el trono, fue el tercer cadáver repatriado. No ha llegado aún el momento de hablar de esta capo de la famiglia y de sus tres expulsiones del país que los libros de historia y de texto recogen con el bonito eufemismo de “exilio”. Es inexplicable que a María Cristina de Borbón hubiera que ponerla en la frontera en 1840, en 1854 y en 1868. Medalla de oro de la estirpe bumerán, porque la echamos tres veces y volvió otras tres. La última, afortunadamente, frita. Fue en 1878.
Con María Cristina de Borbón se produjo la misma extravagancia que estamos viviendo con el defraudador Juan Carlos: ambos fueron expulsados, pero puesto que en el trono quedaron encajados herederos de la misma calaña (Isabel II y Felipe VI) los desterrados volvían y vuelven cada vez que querían y quieren restregarnos sus privilegios y mofarse de nuestra inoperancia.
Viuda del mastuerzo Fernando VII y reina regente de España durante la infancia de la heredera, María Cristina murió en su casoplón de cuatro plantas en el Norte de Francia; en la ciudad de Le Havre (Normandía), junto a la desembocadura del Sena y al borde del mar. En el Canal de la Mancha, para situarnos aún mejor.
En esa misma villa de verano que pudo construirse María Cristina con todo lo expoliado en España, y a la que llamó “Mon désir” (Mi deseo), había muerto cinco años antes (1873) su segundo marido y compañero de corruptelas, Fernando Muñoz, el hijo del estanquero de Tarancón (Cuenca), que llegó a Grande de España y senador vitalicio del Reino por arte de birlibirloque. También él tendrá episodio propio.
Dado que María Cristina había sufrido ya tres expulsiones y que, ni de lejos, contaba con tener un entierro honorable en la cripta del panteón real de El Escorial, hizo planes para enterrarse junto a Fernando “octavo” (así lo llamaron los guasones) en el santuario de Riánsares, en Tarancón, donde ya tenían preparados dos magníficos sepulcros en la cripta bajo el brazo derecho del crucero. Pero hasta la propia María Cristina se hubiera sorprendido de las tragaderas de los españoles de haber sabido que, pese a todas sus pifias, su nieto, Alfonso XII, iba a encargarse de su repatriación y entierro para encajarla donde debía estar, no donde pidió en sus últimas voluntades. Su lugar era un sarcófago de mármol, frente a su mastuerzo Fernando VII, en la cripta real, previo paso por el ineludible pudridero. En el santuario de Riánsares quedó preparada la tumba de la madama María Cristina. Y allí sigue, vacía, y plantado y más solo que un mojón el Grande de España y trepador mayor del reino Fernando Muñoz, solo superado por la actual consorte. El hijo del estanquero, al menos, no se saltó sus propios principios y valores.
Los restos de María Cristina se trasladaron al Escorial nueve días después de la muerte, y hay una pormenorizada descripción de la llegada al monasterio gracias al Acta de entrega y recepción de restos publicada en la Gaceta de Madrid (número 339, tomo IV, pág. 649), que es como decir ahora el Boletín Oficial del Estado.
MARIA CRISTINA MADRE DE LA CORRUPCIÓN RECIBIÓ TODOS LOS HONORES A LA VUELTA A ESPAÑA. ¿HAREMOS LO MISMO CON EL CAMPECHANO DEFRAUDADOR?

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