TRUMP CON LA TELEPREDICADORA, AYUSO TAMBIEN SE JUNTO CON UNA TELEPREDICADORA A LA ESPAÑOLA.Un criminal de guerra, Benjamín Netanyahu, con orden de detención internacional por la masacre de Gaza, lidera el Gobierno de Israel. Sus servicios de información, después de un largo seguimiento, descubrieron el día, la hora y el lugar en el que se iba a reunir el ayatolá Jameneí con otros dirigentes iraníes. En lugar de actuar directamente, lo pusieron en conocimiento del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que, consciente de la trascendencia de su decisión y con el absoluto desprecio de la legalidad interna e internacional, ejecutó el asesinato de la cúpula del régimen iraní, cometiendo un crimen de agresión de imprevisibles consecuencias.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reaccionó con presteza condenando el asesinato por falta de cobertura del derecho internacional y prohibió la utilización de las bases conjuntas de Rota y Morón a los aviones norteamericanos para operaciones militares contra Irán. Rápidamente el Partido Popular, por boca de su presidente Alberto Núñez Feijóo, saltó a la arena con una curiosa teoría en la que separa el derecho internacional del respeto a los derechos humanos. Comprendo que no tenga ni idea del ordenamiento jurídico internacional, pero sus asesores le debieron advertir de que tal aberración causaría el pasmo en la comunidad jurídica. Le proporciono algunos datos para que rectifique su extravagante doctrina.
La tragedia vivida durante la II Guerra Mundial produjo una reacción que llevó a los grandes pensadores y políticos a promulgar unos principios que regulasen las relaciones entre los Estados y el respeto de los derechos inalienables de las personas. La Carta de las Naciones Unidas se firmó el 26 de junio de 1945 en San Francisco. El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia es parte integrante de la Carta. En su preámbulo recuerda: "Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres". Hace un llamamiento a la necesidad de "unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común".
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948) considera que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana. El Estatuto de la Corte Penal Internacional proclama que todos los pueblos están unidos por estrechos lazos y sus culturas configuran un patrimonio común, observando con preocupación que este delicado mosaico puede romperse en cualquier momento. El derecho internacional que regula las relaciones entre los Estados y los derechos humanos están indisolublemente unidos.
También me parece oportuno que sus asesores le informen sobre el alcance de los tratados con Estados Unidos sobre las bases militares. El inicial se firmó en 1953 y se han incorporado numerosos protocolos y actualizaciones. Según el texto original, "el gobierno de España autoriza al gobierno de Estados Unidos a desarrollar, mantener y utilizar para fines militares, juntamente con el gobierno de España, aquellas zonas e instalaciones en territorio español bajo jurisdicción española que se convenga por las autoridades competentes de ambos gobiernos como necesarias para los fines de este Convenio. Las zonas que en virtud de este Convenio se preparen para su utilización conjunta quedarán siempre bajo pabellón y mando español y España asumirá la obligación de adoptar las medidas necesarias para su seguridad exterior". La actualización en 1988 para ajustarlo a nuestra incorporación a la OTAN mantiene que el uso de las instalaciones exigirá la autorización previa del Gobierno español.
No existe, a priori, un lado correcto y otro incorrecto de la Historia. Los acontecimientos nos dirán dónde se encuentran los valores que dignifican a los seres humanos y por el contrario los que perpetúan los crímenes de las tiranías que desprecian las normas de un mundo civilizado. Como decía Foucault, lo que pensamos que es el lado correcto de la Historia suele ser una reacción frente a las actuaciones despóticas del poder. Después de presenciar la insólita "imposición de manos" celebrada en el despacho oval de la Casa Blanca solo se me ocurre rogar a Dios y a Alá que intervengan para detener esta locura que puede descomponer el orden internacional. No albergo duda alguna sobre la correcta elección del presidente del Gobierno de España frente a la sumisión suicida o interesada de los que apoyan a un desquiciado matón que tiene en sus manos el botón nuclear.