Antón Losada no daba crédito con el perdón de la Justicia minutos después de conocerse la resolución.
"El mensaje es muy claro. El que quiera entender, Javier, que haga. Estamos en estos tiempos, ya sabes. El que pueda hacer, que haga. El que quiera entender, que entienda" arrancaba Losada, que aseguraba querer leer la sentencia con calma.
"Porque me imagino que sus señorías lo habrán meditado, lo habrán estudiado y lo habrán razonado. Porque el mensaje es doble", proseguía el colaborador, que pasaba a explicar el por qué de esta dualidad.
"No es solo que te libres de la cárcel, Javier. Si delatas a tus cómplices en la organización Criminal, es evidente que quien delata tiene que tener algún tipo de incentivo para delatar. Pero no es sólo que te libres de la cárcel, es que además te quedas el botín. No tienes que dar mayores explicaciones por el botín, por lo menos en esta primera lectura que tenemos, por el fruto de los delitos que tú reconoces haber cometido y haber inducido a cometer a otros", desarrollaba el gallego.
Losada ironizaba con que "el cálculo es muy sencillo" y que, de hecho, "cualquier persona echa cuentas": "Es decir, cometo delitos, me cazan. Tampoco parece que haya un nivel muy alto de exigencia en cuanto a la calidad de mi delación. Prácticamente cualquier delación vale, me voy a mi casa y además me quedo con el fruto de los ilícitos que he cometido".
Entonces, el tertuliano planteaba una pregunta "muy sencilla" a los espectadores: "¿Tú qué harías? Yo no delataría. ¿Por qué? Yo porque tengo una educación cristiana muy enraizada. Pero cualquier persona que haga un cálculo cálculo racional... Hombre, delatas, te libras de la cárcel y te puedes ir a disfrutar de lo robado en Cancún". "El negocio es redondo, es el negocio del siglo", sentenciaba.
Víctor de Aldama no solo se libra de entrar en prisión. También se queda con la mayor parte del botín.
Los hechos probados de la sentencia del Supremo dan por cierto que Aldama cobró 3,7 millones de euros de comisión en la venta de unas mascarillas que colocó al Ministerio de Transportes. En total, entre ese y otros contratos de mascarillas durante la pandemia, se llevó 6,6 millones de euros.
De todo ese dinero, Aldama apenas entregó una propina a sus compinches, José Luis Ábalos y Koldo García: 430.298 euros en total, entre el alquiler del piso para la novia de Ábalos, unos meses de chalet en Marbella para el ministro y los sobres de 10.000 euros al mes que recogió Koldo durante casi tres años.
Ábalos se pudrirá en prisión. Le han caído 24 años de cárcel. Por ponerlo en contexto: es más que la sentencia a los violadores de la Manada (15 años) y algo menos que la del corrupto Luis Bárcenas (29 años) o el golpista Tejero (30 años).
Con Koldo tampoco ha habido piedad: le caen 19,5 años de cárcel.
¿Y Aldama? Formalmente son 4 años y medio. Pero el Supremo suspende su entrada en prisión por su “colaboración con la Justicia”. En cuanto al dinero, según establece la sentencia, solo tendrá que pagar un tercio de los 430.298 que repartió con Ábalos y Koldo (los otros dos tercios los pagarán el exministro y su asesor). Poco más de 143.000 euros.
La cuenta es fácil: Aldama cobró 3,7 millones de euros por las mascarillas. Entre el cohecho a sus socios y la multita del Supremo, se quedará con 3,1 millones de euros. Es increíble, pero es así.
Es inédito que un corrupto de esta dimensión acabe pillado, sentenciado, pero que se quede con el botín. Es enorme el contraste entre la durísima condena contra Ábalos y Koldo y la impunidad para su corruptor.
Es inédito, porque esta colaboración de la Justicia fue a posteriori. Ya les habían pillado. La confesión de Aldama solo llegó cuando la investigación judicial ya estaba en marcha y la mayor parte de las pruebas contra Koldo y Ábalos ya estaban en manos de la UCO, como confirmó el propio teniente coronel Antonio Balas durante el juicio. Aldama confesó para salir de prisión –en otra causa, además, la de hidrocarburos– y cuando ya no tenía escapatoria.
Es inédito, porque está acreditado que Aldama miente: que buena parte de las cosas que ha dicho en su “colaboración con la Justicia” –como esas cuentas en República Dominicana que se supone tiene Begoña Gómez– son una pura ficción. Incluso esta sentencia del Supremo no da plena credibilidad a sus palabras. Aldama dice que pagó dos millones de euros a Ábalos y otro medio millón a Koldo por el pelotazo de las mascarillas, pero la sentencia no lo asume como cierto.
Y es inédito porque no hay precedentes en el Supremo de un premio así por colaborar con la Justicia en un caso de corrupción. Especialmente en estas circunstancias: cuando el delito ya estaba bajo investigación.
En el caso Gürtel sí hubo una persona que colaboró con la justicia de forma contraria a sus intereses y desde el primer momento: José Luis Peñas. Conocimos ese gravísimo caso de corrupción gracias a sus grabaciones de Francisco Correa, unas pruebas que entregó a la Justicia cuando aún no había ninguna investigación en marcha.
A pesar de esa colaboración, Peñas fue condenado a una pena incluso mayor que la de Aldama: 4 años y 9 meses de cárcel. No entró en prisión y fue después indultado por el Gobierno.
En ese mismo caso de corrupción, la persona más parecida a Aldama era otra: el propio Francisco Correa. Él también intentó llegar a un acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción a cambio de su confesión cuando la causa estaba ya en marcha. Con menos éxito.
COSAS VEREDES AMIGO SANCHO