BOADELLA CON ESPERANZA AGUIRRE QUE LE CONSTRUYÓ LOS TEATROS DEL CANAL, PARA SU EGO INFINITO, CON DINERO DE LOS MADRILEÑOS, Y BOADELLA SE BAJO AL PILÓN DE AGUIRRE Y SU DERECHONA.
Albert Boadella se ha tomado un coñac, "Está con la copita"
Boadella publica un libro para recuperar el papel de musa de la derecha madrileña con lo que esta quiere escuchar: los valores progresistas han infantilizado a la sociedad y toda la cultura contemporánea es una basura
Boadella fundó la compañía teatral Els Joglars en 1962, de la que fue su director hasta 2012. La obra 'La torna' lo envío a prisión en 1977 y a un consejo de guerra. Tomó la decisión inteligente de huir a Francia. Sus obras fueron un referente teatral de primer orden en los años setenta y ochenta y un permanente aguijón provocador contra el nacionalismo burgués de Jordi Pujol. Sin muchas posibilidades de actuar en Catalunya –las instituciones controladas por CiU se ocuparon de eso–, al grupo le tocó buscar otras latitudes. Els Joglars disparaba contra todas las formas de poder. La crítica les adoraba.
“El poder más restringido y cercano suele ser el más opresor, por ello se hace imprescindible ampararse en la tradición liberadora del humor, la sátira y el sarcasmo a fin de compensar la prepotencia”, escribió Boadella a cuenta del estreno de 'Ubú President'.
Pasado el tiempo, fue adoptado por Esperanza Aguirre para que dirigiera los Teatros del Canal entre 2009 y 2016 y su sátira descarnada pasó a apuntar en una sola dirección. Boadella asumió el discurso del PP de Madrid para denunciar el contubernio izquierdista-nacionalista. Lo hacía con más gracia que Aguirre, pero no dejaba de ser lo mismo que había criticado: otro artista que complace al patrón que le da empleo burlándose de los enemigos de ese poder.
Boadella se zambulle con la intolerancia de quien piensa que sólo él puede establecer el canon.
En una entrevista en El Mundo, se queja de que una de sus últimas obras, ¿Y si nos enamoramos de Scarpia?, que trata sobre “cuestiones feministas”, no se representara fuera de Madrid. El programa cita “la ola actual de macartismo que sufre EEUU”. No hay que leer mucho más para saber que está hablando de la lucha por los derechos de la mujer.
Viniendo de alguien que dijo que “las manos de un macho no están para estar quietas precisamente” al opinar sobre las acusaciones a Plácido Domingo, es fácil imaginar su opinión sobre las relaciones entre hombres y mujeres, sobre quién debe estar arriba y quién abajo.
Boadella tiene una elaborada visión sobre el teatro. Pero es a cuenta de la vida sobre lo que tiene opiniones más gruesas y con las que da el último consejo a su aprendiz: “¡Hay que tener cojones!”. Sólo le falta acodarse en la barra, pedir a gritos un coñac y esperar a que pase una chica para plantarle una mano en el culo.
Lo dicho por Boadella le define, como define a otro sabio Sánchez Dragó, el semental. ¡Manda Huevos!

No hay comentarios:
Publicar un comentario