En pleno puente de la Constitución y la Purisima de 2010, con Zapatero en el Gobierno, a los controladores aéreos de España les entro un 'mal' que les obligo a ausentarse de sus puestos de trabajo y dejar sin servicio, con las correspondientes cancelaciones de vuelos, a miles de viajeros. El Gobierno no se achantó, que era lo buscado por USCA sindicato mayoritario en el sector y, militarizó a los controladores. La causa fue retirar las horas extraordinarias que llegaban a redondear los sueldos desde los 300.000 a los 900.000 € por un convenio pactado entre Alvarez Cascos y los controladores.
Con Zapatero los intentaron en varias ocasiones. Fueron los transportistas por carretera, los camioneros. Los paró los pies Rubalcaba y los GEOS. El intento de paralizar el trafico aéreo por la bravas y sin convocatoria de huelga es un delito que a los responsables les va a costar entre 35.000 y 60.000 € y cinco meses de suspensión de empleo y sueldo.
Tuvimos que oír a un controlador, en la televisión de Intereconomía, conocida por su postura ultraderechista, como nos contaba sus mentiras que le habían puesto una pistola en la cabeza. Una estupidez delirante de unos creídos superiores al resto de los ciudadanos dirigidos por USCA un sindicato corporativista al mando de un sujeto que ese año había cobrado 900.000 € por acumulación de horas extras.
Fue un intento de desalojar a Zapatero del Gobierno, ya que por el sistema democrático de las elecciones no lo habían podido. Zapatero ganó las elecciones del 2008 con más de 11 millones de votos y el PP se quedó con las ganas. El plante de los controladores no fue que a los controladores les diera a todos y al mismo tiempo un dolor, es que fueron el instrumento mediante la promesa de mantenerlas sus canongias económicas, si hacían dimitir a Zapatero. Se encontraron con la respuesta adecuada y ahora se van a rascar le bolsillo y alguno se arrepentirá de su seguidismo a USCA. Autentico motor del plante.

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