Empleados federales de EEUU recogen comida en un banco de alimentos en Maryland abierto para ellos por el 'shutdown', el 28 de octubre de 2025.
Estados Unidos es ese país en el que el presidente, Donald Trump, dispone de 20.000 millones para rescatar a la Argentina de Javier Milei antes de las elecciones, pero no libera 5.000 millones para prorrogar los subsidios a la compra de alimentos para las familias vulnerables (SNAP). El país cumple este viernes 30 días de cierre del gobierno (shutdown), que supone una limitación de los gastos federales por la no aprobación de las cuentas en el Capitolio. Y eso supone que se cortan los fondos públicos para partidas como el SNAP, pero también para el programa WIC para los recién nacidos, así como los salarios de funcionarios federales, con la excepción de algunos puestos de trabajo esenciales como los militares.
Y, en ese momento, aparecen las colas del hambre por las ciudades, los programas sociales se quedan sin fondos, hay millones de familias que no tienen para comer, niños sin leche en polvo y escuelas infantiles que se cierran. Del mismo modo, hay controladores aéreos que ya no reciben sus salarios, y los parques dejan de cuidarse, los museos llevan semanas cerrados y los correos no llegan a sus destinos.
EEUU es ese país en el que mientras no hay dinero federal para programas sociales por el cierre del gobierno, sí lo hay para lanzar una campaña de contratación para agentes antimigración del ICE y para que el Departamento de Seguridad Nacional compre dos aviones privados Gulfstream para su responsable, Kristi Noem, con un coste de 172 millones de dólares en pleno cierre del gobierno. También es ese país en el que hay recursos para demoler el Ala Este de la Casa Blanca para construir el salón de baile de Trump; para asesinar extrajudicialmente a 61 personas en el Caribe y el Pacífico... Incluso para movilizar un portaaviones hasta esa zona y así intimidar aún más a los gobiernos de Venezuela y Colombia.
EEUU también es ese país en el que hay colas de empleados públicos en bancos de alimentos porque no tienen para comprar comida, pero al mismo tiempo sí hay dinero para que el presidente se pase los fines de semana jugando al golf o presumiendo en sus viajes por todo el mundo de sus habilidades para llevar “billones de dólares” al país y la paz a todos los confines del planeta.
A diferencia de países como España, en EEUU las nóminas a veces son semanales, a menudo son quincenales y en ocasiones pueden ser mensuales. Y eso significa que ya hay empleados federales que ya han empezado a no recibir sus salarios, a consecuencia del cierre del gobierno que arrancó el pasado 1 de octubre, y que se encuentran con grandes dificultades para pagar la hipoteca, las facturas de los suministros y la comida para sus familias.
“Sabemos que con cada semana que pasa, si el gobierno sigue cerrado, cada vez más personas se quedarán sin ahorros y necesitarán apoyo para alimentar a sus familias”. Quien habla es Radha Muthiah, la presidenta de Capital Area Food Bank, un banco de alimentos que ha abierto cinco nuevos puestos alrededor de Washington DC para atender a empleados federales y que este martes se encontraba en el puesto habilitado en Maryland.
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