MAR: NO HACEN FALTA PRUEVAS, BASTA CON MI UNTUICIÓN. COM CON AZNAR.
Miguel Ángel Rodríguez lanza una bomba de humo en el Tribunal Supremo
En el juicio del fiscal general, el jefe de gabinete de Ayuso ofrece su repertorio de costumbre: acusaciones gravísimas contra la Fiscalía basadas en deducciones y ataques a los periodistas. González Amador opta por dar la imagen penosa de un hombre destruido por las autoridades
- Que se guarden todos los Codigos, hay un nuevo elemento primordial:LA INTUICIÓN DE MAR.
Todos los juicios deberían tener un Miguel Ángel Rodríguez. No sería muy bueno para la Administración de Justicia, pero ofrecería espectáculo, revelaciones escandalosas sin más pruebas que intuiciones y eso en el mejor de los casos, y ataques rabiosos a los periodistas que han hecho su trabajo. Sin duda, pondría a prueba la atención de los magistrados, que tienen que saber que se la pueden colar en cualquier momento. Si te descuidas, el jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso te convence de que Kennedy se suicidó mientras él empuña un fusil humeante.
Rodríguez, también conocido en medios periodísticos como MAR, hizo en su declaración en el juicio del fiscal general las graves acusaciones que se han escuchado a Díaz Ayuso contra la fiscalía y el Gobierno por la investigación de los presuntos delitos fiscales cometidos por su novio. MAR ofreció un repertorio poco habitual en el Tribunal Supremo. Con total descaro, fundamentó su declaración en aspectos tan subjetivos como la intuición o la deducción. Otros testigos se ven obligados a referirse a hechos y los presidentes de los tribunales no les permiten meterse en comentarios o especulaciones. Con MAR, el repertorio es mucho mayor y más colorido.
En primer lugar, la afirmación fantástica. Alberto González Amador, pareja de Ayuso “es un español que ha llegado a un acuerdo con Hacienda y que Hacienda no ha permitido”. Así, sin más. Lo primero es falso (no dio tiempo a culminar esa negociación). Lo segundo, también.
Eso se llama trazar el perímetro de la conspiración. ¿De dónde saca que se impidió al fiscal que llegara a un acuerdo con el abogado de Amador con “órdenes desde arriba”? Muy sencillo: “Es una deducción lógica, porque la fiscalía es un órgano jerárquico”. Esto último es cierto en un sentido formal. Eso no quiere decir que todos los fiscales de España no mueven un papel hasta que el fiscal general dé el visto bueno.
La abogada del Estado, que realiza la defensa de Álvaro García Ortiz, le preguntó después en qué basaba su acusación sobre la falsa retirada del acuerdo por órdenes de los superiores del fiscal Julián Salto, que él negó el lunes que hubieran existido. La respuesta de MAR fue: “Artículo 2 de la Ley 50/1981. El estatuto del fiscal es jerárquico”. No les llamó siervos del sanchismo, pero la intención era esa. La clase de golpes de efecto que funcionan en las tertulias televisivas y que parece que están llegando a los juicios.
No es posible saber qué efecto tendrá este estilo en los magistrados que componen el tribunal. Su presidente, Andrés Martínez Arrieta, no creyó oportuno recordar a Rodríguez que no todos los fiscales se dedican a cumplir órdenes del Gobierno para perseguir a sus rivales políticos.
En otras ocasiones, no tuvo inconveniente en admitir que no había que hacerle mucho caso. “Es un mensaje sin apoyo de ninguna fuente. Soy un periodista o político. No soy un notario que necesite una compulsa”, dijo. Le leyeron varios de sus mensajes en Twitter, incluidos los que lanzaban acusaciones falsas. “Un mensaje de Twitter no es una declaración legal”. Eso sorprenderá a todos los jueces y fiscales que han investigado a personas por sus tuits y presuntos delitos de difamaciones o incitación a la violencia. Pero los de MAR no hay que tomarlos en serio, sobre todo los que dicen “pa'lante”.
Rodríguez tuvo tiempo también para una de sus especialidades desde sus años en los gobiernos de Aznar. Atacar a medios de comunicación e insultar a periodistas. En la instrucción, había mentido al afirmar que eldiario.es no se había puesto en contacto con él antes de publicar la primera información sobre los problemas fiscales de González Amador. En el juicio, optó por una interpretación más irrisoria, al señalar que había confundido a este diario con El Plural. El periodista que tuvo un intercambio de whatsapps desde las 21.50 hasta las 22.42 se identificó por escrito como miembro de esta redacción.
“No son horas de llamar a nadie”, dijo en una de esas respuestas cargadas de sarcasmo que el magistrado Arrieta le permitió. Como la abogada del Estado respondió con otro toque irónico, el presidente llamó la atención a la defensora de García Ortiz, pero no a MAR.
EL PRESIDENTE ARRIETA LE PERMITE LAS GRACIETAS A MAR.


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