domingo, 20 de julio de 2025

QUÉ MONTORO ERA UNA MALA PERSONA ERA DE TODOS CONOCIDO


 EL MIEDO A UNA REPRESALIA DE HACIENDA CALLA MUCHAS BOCAS, COMO EL MIEDO A LA MAFIA.

Cristóbal Montoro, el ministro que hizo giratoria la puerta principal de Hacienda

Cristóbal Montoro formó parte del grupo de economistas que en la década de los noventa susurró al oído de José María Aznar hasta que se convirtió el ministro de Hacienda de referencia del Partido Popular. Primero con Aznar (2000-2004) y después con Mariano Rajoy (2011-2018), ejerciendo de diputado y eurodiputado durante las dos legislaturas del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Fue en ese ínterin, mientras representaba al PP en Bruselas, cuando puso en marcha lo que entonces se llamó “Montoro y Asociados”.


El gurú fiscal del PP daba una entrevista a El Mundo en 2006 y celebraba la gran afluencia de cargos del partido que iban a trabajar con él. “Se trata de aprovechar el buen entendimiento que tenemos entre nosotros para seguir trabajando, en este caso al servicio de nuestras empresas clientes”. Finalizaba con una frase entre risas: “No vamos a hacer tráfico de influencias. Eso no va conmigo. Si hubiera querido dedicarme a eso, no necesitaría montar un equipo tan amplio”.

Lo que montaba entonces Montoro era una puerta giratoria de altos cargos de Hacienda y la Agencia Tributaria que habían trabajado con él en los ejecutivos de José María Aznar y que volverían a hacerlo, algunos de ellos, con el regreso del PP a la Moncloa en la etapa de Mariano Rajoy. El propio Montoro presidió el despacho hasta que vendió sus acciones en 2008 y volvió al Congreso. El despacho pasó a llamarse Equipo Económico y ahora está bajo la lupa de un juzgado por si sus conexiones con Montoro y el Gobierno de Rajoy sirvieron para que varias empresas gasísticas desembolsaran 779.000 euros al despacho, sin contar las posibles minutas. Según el sumario del caso, no fueron las únicas.

La lista del trasvase de altos cargos que entraron y salieron del despacho de Montoro es larga y algunos nombres se solapan con la nómina de imputados del juez de Tarragona. Y el trayecto que hicieron muchos demuestra que la puerta no dejó de girar. La documentación del caso apunta a que la puerta, además de girar, llevaba a los despachos del ministerio cuando llegaba la hora de negociar reformas legales para los clientes de Equipo Económico.

Altos cargos, ministros y un condenado

La lista de altos cargos empieza en la propia fundación del despacho en 2006. Ricardo Martínez Rico, actual presidente del despacho, fue secretario de Estado de Presupuestos en la última legislatura de José María Aznar, dos años antes de fundar la empresa con Montoro. Manuel de Vicente-Tutor, socio director de Equipo Económico, se incorporó en 2007, un año después de su creación, y hasta entonces había sido subdirector general de Planificación en la Agencia Tributaria (1999-2001) y jefe de gabinete del director en este organismo (2001-2004). Un director de la AEAT que en ese periodo era Salvador Ruiz Gallud y que hoy es responsable del área fiscal del despacho.

Pilar Platero fue asesora de Montoro con Aznar en el Gobierno, pero se marchó a la asesoría para ser socia hasta la llegada de Rajoy a la Moncloa en 2011, cuando volvió a Hacienda de la mano del otra vez ministro. Fue subsecretaria de Presupuestos hasta 2016 y posteriormente presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), adscrita a Hacienda, hasta la moción de censura. Francisco de Asís Piedras es socio director del despacho, pero previamente, entre otros cargos, también fue director de gabinete de Montoro. José María Romero, director de área económica, fue asesor de Montoro en Bruselas, donde estaba destinado como eurodiputado cuando abrió el despacho.

La lista recorre todos los estamentos de la administración pública relacionada con los impuestos. Altos cargos de la Agencia Tributaria, de la gestión de presupuestos y asesores y jefes de gabinete. Y también ministros, algunos pasados y otros futuros. José María Michavila, ministro de Justicia con Aznar, se asoció con la asesoría aunque no puso dinero, y Luis de Guindos, poco antes de convertirse en el ministro de Economía de todos los gobiernos de Rajoy, también jugó un papel discreto en el arranque del despacho con un 5% del capital de apertura.

Altos cargos que entraron y salieron de Equipo Económico compartieron despacho con otros que después formaron parte del banquillo del caso de las 'tarjetas black' de Caja Madrid. José Manuel Fernández Norniella fue uno de los fundadores y principales accionistas del despacho en sus primeros tres años de vida. Antes había sido secretario de Estado de Hacienda con Rodrigo Rato y José María Aznar y su paso por el banco, gastando 185.000 euros con la tarjeta, le costó un año de cárcel.

La vía “más directa” hasta Montoro

El despacho de Cristóbal Montoro, del cual se desvinculó en 2008 tras volver al Congreso de los Diputados, es uno de los ejemplos más concentrados de puerta giratoria en la política española. También de los más expuestos, lo que según el juez de Tarragona no fue un obstáculo para las mayores empresas españolas del sector del gas industrial acudieran a Equipo Económico para buscar línea directa con Cristóbal Montoro y su Ministerio. “La vía más directa, como siempre, es pagar a este Equipo Económico que tiene contacto directo con el Ministro de Hacienda”, dice uno de los correos intervenidos.

El propio Montoro tuvo que referirse al asunto cuando en 2017 la Fiscalía Anticorrupción presentó una primera querella contra su antiguo despacho, un asunto que con los años acabó archivado en los tribunales mientras la segunda causa, que ahora le ha costado la imputación, se abría paso en un juzgado bajo secreto de sumario. “Estando en la oposición entendí que yo no debía estar en ninguna consultora. Por eso vendí las acciones. Para que nadie pudiera decir nunca nada”, dijo ese año en los pasillos del Senado.

Ahora un juez investiga si la puerta giratoria que nació como Montoro y Asociados tuvo su agenda telefónica como principal activo cuando las empresas gasísticas llamaron a su puerta. Pidiendo ayuda para conseguir lo que no había conseguido una consultora del nivel de Ernst&Young: que el Gobierno bajara la factura fiscal del sector.

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