PERROS EUROPEOS COMO ARMAS BRUTALES DE ATAQUE AL PUBLO PALESTINO
Apenas unos segundos después de que los soldados entraran en la casa de la familia Hashash en el campo de refugiados de Balata, en Cisjordania, comenzó el ataque de los perros. Una mañana de febrero de 2023, mientras los militares llevaban a cabo redadas en su barrio, Amani Hashash recuerda que se metió con sus cuatro hijos en un dormitorio de su casa. Cuando oyó que los militares israelíes entraban en el domicilio, les gritó para avisarles de que estaban en la habitación y que no representaban ninguna amenaza.
La puerta de la habitación se abrió instantes después y un perro grande y sin bozal entró y se abalanzó sobre ellos. Mordió a Ibrahim, de tres años, que dormía en el regazo de la madre. Hashash cuenta que hizo lo que pudo para apartar al animal, que zarandeaba y sacudía al niño mientras gritaba y lo arrastraba fuera de la habitación. “Era el perro más grande que había visto”, cuenta. “No paraba de morder a mi hijo y a apartarlo de mí. Grité y le golpeé, pero seguía tirando de él”. Cuenta que suplicó a los soldados que pararan al animal, pero que estos no pudieron controlarlo.
Cuando finalmente consiguieron llevárselo, Ibrahim estaba inconsciente y sangraba mucho. Los soldados le inyectaron sedantes y llamaron a una ambulancia, que lo trasladó al hospital, donde fue operado de urgencia. “Cuando vi sus heridas me angustié, ya que tenía muchas y eran profundas”, recuerda Hashash. “Los médicos dijeron que estaba en estado crítico. Tenía una herida de seis centímetros y medio y otra de cuatro. Eran tantas las heridas, que el perro no había dejado ninguna parte de la espalda de Ibrahim sin morder”, detalla.
El pequeño necesitó 42 puntos de sutura y 21 inyecciones para tratar una infección contraída por las mordeduras. Las fotografías de las lesiones sufridas en el ataque vistas por The Guardian y la organización Reporteros Árabes para el Periodismo de Investigación (ARIJ, por sus siglas en inglés) muestran numerosas heridas y marcas de mordiscos.
Más de un año después, Hashash afirma que Ibrahim sigue teniendo pesadillas y que sus heridas no han cicatrizado. “Lo hicieron para aterrorizarnos”, afirma. La madre explica que uno de los militares israelíes le dijo que el perro había sido adiestrado para atacar a la primera persona que viera. “Es sólo un niño, no ha hecho nada para merecer algo así”, dice.
Las Fuerzas de Defensa de Israel no han querido hacer comentarios sobre el caso.
Es probable que el perro que atacó a Ibrahim fuera un pastor belga malinois. Hashash identificó esta raza a partir de fotografías de distintas variedades de perros utilizadas por los militares. Esta raza, utilizada originalmente para pastorear ovejas, es ahora muy utilizada por Oketz, la unidad canina de las Fuerzas de Defensa de Israel. Es muy apreciada en el país y muy temida en los territorios palestinos.
Una investigación de Reporteros Árabes para el Periodismo de Investigación y The Guardian ha concluido que también es probable que el animal utilizado fuera enviado a Israel desde Europa, donde entrenadores especializados suministran de forma continua perros al ejército israelí.
Mandos de la unidad Oketz explicaron el año pasado al investigador estadounidense sobre guerra urbana John Spencer, que ha participado con las IDF en múltiples operaciones, que el 99% de los aproximadamente 70 perros militares que compra el ejército cada año proceden de empresas europeas, una cifra que las IDF no negaron cuando se les pidió confirmación.
Oketz insiste en que sólo despliega perros de ataque en operaciones antiterroristas, pero las organizaciones de derechos humanos de Gaza y Cisjordania afirman que el uso de los animales para atacar, aterrorizar y humillar a civiles palestinos ha aumentado desde el comienzo de la guerra en Gaza, lo que ha dejado múltiples heridos y algunas víctimas mortales. La organización Euro Med Human Rights Monitor afirma haber documentado 146 casos de empleo de perros de ataque contra civiles por el ejército israelí desde octubre de 2023, fecha en la que comenzó la actual ofensiva contra Gaza.
Uno de estos casos fue el de un perro de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que atacó a Muhammed Bhar, un joven con síndrome de Down y autismo, en su casa de Shejaiya, en la ciudad de Gaza, en un incidente ocurrido en julio de 2024. Tras el ataque, los soldados de las FDI obligaron a su familia a abandonar la casa, y Bhar se quedó solo y murió desangrado. Otro suceso se ve en un vídeo publicado en junio de 2024, que muestra lo que parece un perro militar israelí atacando e hiriendo a Dawlat Al Tanani, una mujer de 68 años, en su casa del campo de refugiados de Yabalia, en Gaza.
En Cisjordania, la organización palestina de derechos humanos Al-Haq también ha documentado 18 casos de ataques de perros militares contra civiles desde octubre de 2023, incluidos niños.
La ONU afirma que el uso de perros militares contra prisioneros palestinos detenidos por Israel durante toda la guerra constituye una violación de la legislación internacional sobre derechos humanos. Según testimonios de exdetenidos recogidos por la asociación Physicians for Human Rights (Médicos por los derechos humanos), los militares han ordenado a los perros morder y mutilar a los presos y orinar y defecar sobre ellos.
Amnistía Internacional afirma que el uso de perros contra civiles debe reconocerse urgentemente en los instrumentos jurídicos y en las leyes que regulan el uso y la venta de armas convencionales.
ESTO ES TECNICA NAZI EMPLEADA POR LOS SOLDADOS DE ISRAEL

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