lunes, 1 de septiembre de 2025

M. RAJOY, MARIANO RAJOY UN CINICO


 MARIANO RAJOY, M. RAJOY ES UN CINICO

El caso Montoro agrava el legado de corrupción de Mariano Rajoy


GILIPOLLAS REUNIDOS

Solo dos semanas después de que Rajoy pronunciara esas palabras en el congreso donde Feijóo lo puso de ejemplo, el que fue su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y todo el equipo de este durante su etapa en el Gobierno fueron imputados por un juez de Tarragona que le acusa de beneficiar presuntamente a empresas gasísticas desde el Ejecutivo. En el centro de la trama está Equipo Económico, el despacho de abogados que creó el propio Montoro, quien también fue ministro de Aznar, y al que luego habría beneficiado de forma ilegal durante su etapa al frente de Hacienda. Tal y como desveló este mismo sábado elDiario.es, organismos y empresas en manos de gobiernos del PP pagaron al menos 5,2 millones de euros entre 2008 y 2019 a Equipo Económico.

El caso, que acumula siete años de investigación, ahonda en el legado de corrupción que dejó el Gobierno de Rajoy, expulsado del poder por la moción de censura que presentó contra él el ahora presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, en 2018, después de que una de las sentencias del caso Gürtel condenara al PP a título lucrativo por beneficiarse de esa trama corrupta.

Ese mismo Rajoy que hoy dice “alucinar” con las investigaciones de casos que afectan al PSOE fue el presidente de un Gobierno en el que, según los casos abiertos en los tribunales, espiaba presuntamente a rivales políticos a través de la llamada 'policía política' creada desde su Ministerio del Interior –con Jorge Fernández Díaz al frente–, mientras el departamento de Hacienda de Montoro también presuntamente adaptaba o aprobaba leyes para beneficiar a unas determinadas empresas a cambio de contrapartidas económicas. Y a todas esas prácticas se suman casos como Gürtel o Púnica que han implicado directamente a cargos del PP de la etapa presidida por Rajoy.

De la “policía patriótica” a Kitchen o Lezo

Según investiga la Audiencia Nacional, su gobierno organizó un grupo parapolicial a las órdenes de Fernández Díaz, que fabricó pruebas falsas contra adversarios internos y externos como dirigentes de Podemos o del independentismo catalán. Además, según la instrucción judicial, el mismo grupo parapolicial intentó destruir las pruebas del caso Gürtel que guardaba el que fuera tesorero de la formación, Luis Bárcenas. Estas operaciones ya han sido juzgadas por el Tribunal Supremo.

Además, Francisco Martínez, el 'número dos' de Interior con Rajoy, espera juicio por espiar a Bárcenas y ha vuelto a ser detenido en el marco de las investigaciones contra el pirata informático Alcasec. Y el propio exministro Jorge Fernández se enfrenta a una pena de hasta 15 años de cárcel.

Respecto a Gürtel, la Audiencia Nacional condenó al PP por beneficiarse de la trama bautizada así en honor al apellido del cabecilla de los empresarios, Francisco Correa. Con Rajoy al frente, el partido fue el primero señalado culpable por financiación ilegal en España. Después, el Tribunal Supremo certificó la hasta ahora única sentencia contra una formación política. Y luego llegaron otras dos. Hoy, hasta tres resoluciones judiciales condenan al PP como organización por corrupción.

La trama derivó en un puñado de piezas separadas y juicios de mayor o menor entidad, todos vinculados a la etapa de Rajoy al frente del PP. El último, hasta ahora, supuso el pasado mes de mayo condenas de hasta ocho años de cárcel. La sentencia de la Audiencia Nacional dice expresamente: “Desde al menos el año 1998 hasta 2009, Francisco Correa creó y dirigió una estructura jerárquica organizada en torno a él, conocida como 'grupo Correa', con la finalidad de enriquecerse ilícitamente de forma sistemática con cargo a fondos públicos mediante la obtención de contratos públicos tanto a través de sus empresas como de empresas de terceros previo pago, en este último caso, de la correspondiente comisión”.

Gürtel es el contenedor que aglutina a multitud de investigaciones y juicios que salpican al PP de Rajoy. Algunos fueron zanjados con absoluciones, como el de Francisco Camps, pero la mayoría han terminado en condenas. Además, han confirmado la existencia de una contabilidad paralela que gestionaba las comisiones que entregaban empresas a cambio de contratos públicos mientras el partido lo presidía Rajoy.

La trama fue el germen de otra causa que todavía se instruye en la Audiencia Nacional: la Kitchen. Lo que se investiga es el uso del andamiaje parapolicial en el que se incrustaba el también imputado José Manuel Villarejo para intentar destruir las pruebas que guardaba como autoprotección el extesorero del PP, Luis Bárcenas. Se le llamó ‘kitchen’, “cocina” en inglés, porque la orden era entrar hasta el fondo. Se llegó incluso a recurrir a un falso cura que, según la Fiscalía, podría haber sido miembro o colaborador del CNI. Enrique Olivares García murió en 2022 sin que se hubiera desvelado la verdad.

Otros dirigentes coetáneos como Zaplana o Rato

La gran trama de corrupción juzgada en democracia todavía tiene pendiente de resolver algunos juicios en los próximos meses y la causa sobre el uso del Estado contra otros políticos no ha finalizado aún la instrucción. Además, se espera que a la vuelta del verano el PP enfrente en los tribunales los juicios de otros casos vinculados a la etapa de Rajoy.

El caso Lezo señala al PP de Madrid y a la corrupción generalizada en el Gobierno autonómico. El expresidente Ignacio González, heredero de Esperanza Aguirre, espera sentencia. Y uno de sus más duros rivales internos, el exvicepresidente Alfredo de Prada, ha sido condenado a siete años de cárcel por el fiasco de la Ciudad de la Justicia que dilapidó decenas de millones de euros. También está pendiente de resolverse el llamado ‘caso Erial’, que en octubre supuso una condena de 10 años de cárcel para el que fue presidente valenciano y exministro Eduardo Zaplana, quien dijo que recurriría la sentencia.

En diciembre se conoció la condena para el que fue uno de los más estrechos colaboradores de Rajoy cuando era vicepresidente del Gobierno de José María Aznar. Se trata de Rodrigo Rato, otro de los vicepresidentes de Aznar y al que el propio Rajoy considera como autor de un “milagro económico” cuando estaba al frente del Ministerio de Economía.

En lo que va de verano hemos aprendido mucho. Y queda. Sabemos el flanco débil de la arenga aznarina: el que pueda hacer que haga. Aznar ha dejado solo a los suyos mientras disfruta de unas vacaciones infravaloradas, aunque no creo que baratas, y en eso nos hemos dado cuenta de que algunas cosas no es que puedan, es que no saben ni hacerlas. Un poner: gobernar.

Donde gobiernan no están, ni han estado si recordamos otras experiencias pasadas, incluidos los tristes y graves acontecimientos de Valencia. Pero no es solo que no sepan, como han demostrado en Galicia, Castilla y León, Extremadura, Andalucía y antes Valencia, es que se niegan a hacerlo. Por no querer no quieren ni cumplir la ley, pongamos que la de Montes y, claro, que venga Pedro Sánchez y el comodín del Ejército. No es extraño, no es solo incapacidad e incompetencia, es una suerte de insurrección ideológica: ni montes ni vivienda ni inmigración ni menores, antes ni tabaco, y muy pronto ni financiación ni nada que no sea que se acabe este tormentoso gobierno para ellos y que venga un ejército para todo. Además, no tienen ni paciencia, no dejan ni disfrutar a sus jueces de sus vacaciones.

La derecha lo está diciendo a voces, se está destapando. Después de tanta constitucionalidad de boquilla, va su portavoz ni más ni menos que a Euskadi a decir que venga la recentralización, que las autonomías no sirven, para estupor de las derechas —prometedoras o propias— vascas y catalanas. Las instituciones cuando ellos no gobiernan no sirven y cuando gobiernan los que no sirven son ellos o sus socios y compinches; ni una palabra ni buena ni mala del porqué dieron en Extremadura a Vox las competencias en Gestión Forestal y Mundo Rural.

En su escapada y desnudo integral, el PP ha dado al Senado, cámara territorial, patente de corso para atacar al Gobierno central, pervirtiendo su propio sentido existencial. Le ha salido mal, los comparecientes ministros y ministras han dejado en evidencia la irresponsabilidad, incompetencia en sus competencias y la ineficacia de los gobiernos populares, refugiados en sus mayorías en sus distintas comunidades autónomas. Pero aquí también se ha destapado el PP: ha ignorado el papel constitucional del Senado y de los Parlamentos de las comunidades de allí donde gobiernan.

Por lo demás, a la espera de que se incorporen lo que tienen que hacer y pueden, el nivel no ha superado el “pirómana” de un estival guayabero Bendodo o el hooligan de Tellado, todo un registro de contención teniendo en cuenta que al presidente Sánchez no lo bajan de hijo de puta. Por cierto, cuando el dicho Tellado acusa de militante a la directora de Protección Civil, quizá haya olvidado en dónde militaba su señor Feijóo cuando era director general de Correos.


FEIJÓO DEVOLUCIONES


M.Rajoy, es Mariano Rajoy Brey un oresidente golfo entre los golfos, como Aznar. Por ahora.

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