SÁNCHEZ SOBRE LA OLA
PAZ PARA PALESTINA
ISRAEL GENOCIDA
ALMEIDA EL CARA POLLA SE QUEDA SIN MADRID
"No es una guerra, es un genocidio" o "Gaza, aguanta, Madrid se levanta"
IDA AYUSO PRO GENOCIDA
Isabel Díaz Ayuso ha estado en la mañana del lunes en el programa de Federico Jiménez Losantos en esRadio. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha cargado contra el Gobierno de España por su papel en las protestas contra La Vuelta y ha mandado un mensaje de apoyo al pueblo judío.
También ha mandado un mensaje de apoyo a los judíos que viven en Madrid: "Mucha gente dirá 'pues vaya Madrid', yo pensaba que era de otra manera, vaya desastre de sitio, vaya inseguridad. Gente corriendo y sobre todo como ha salido en medios por todo el mundo: en Madrid se persigue al judío, que eso es lo que está quedando".
LA ALUMNA ILUSTRE NO PARA DE DECIR ESTUPIDECES
Una lección de dignidad en La Vuelta
La mera ocupación del espacio público obstaculizando el normal desarrollo de la prueba ciclista no ha sido un acto gratuito intimidatorio o de violencia, sino que era el único modo de impedir que la vuelta ciclista se usase como instrumento legitimador del genocidio en Gaza
Hoy es uno de esos días en los que es imposible no sentir orgullo de nuestra sociedad. Durante las últimas semanas, la indignación contra la participación en la vuelta ciclista a España de un equipo que intentaba blanquear las políticas de exterminio sionista ha ido creciendo por los territorios por los que pasaba. Gracias a ello, el acontecimiento deportivo se ha convertido en un escaparate de primer orden para mostrar la solidaridad popular con las decenas de miles asesinadas en Gaza. Los valores del deporte, esta vez, han sido los de la humanidad.
El impacto social del deporte lo convierte en una herramienta tremendamente útil para crear conciencia ante grandes cuestiones humanas. En la derrota del odioso sistema del apartheid en Sudáfrica tuvo mucho que ver la presión internacional y especialmente la deportiva. Lo saben bien quienes han excluido a Rusia de competiciones como La Vuelta: se trata de negar que el país que dirige Putin pueda mejorar su reputación a través del deporte mientras continúe la agresión a Ucrania, a la vez que hacer patente internamente el aislamiento internacional del régimen.
Prueba de la imposibilidad de separar deporte y política es que el multimillonario Sylvan Adams no dudó en invertir unos fondos más que considerables en un equipo ciclista creado exclusivamente para promocionar al Estado de Israel en este tipo de competiciones. La inscripción del equipo Israel Premier Tech en La Vuelta es un acto político. Tan político como la legítima protesta contra esta participación.
Que nadie se equivoque en este punto: las protestas propalestinas contra la vuelta a España han sido la respuesta social a una iniciativa política que pretendía lavar la imagen de un régimen político. Los mismos que prohibieron la presencia rusa, impulsaron la de Israel intentando disimular así los actos criminales de ese Estado. Son estos promotores los que politizaron el acontecimiento, no quienes se han limitado a responder a un acto tan objetivamente infamante.
Lo que molesta ahora a la derecha política española no es que se utilice la competición para hablar de Israel o Gaza, sino que la respuesta social haya sido tan masiva que al final ha logrado convertir un gesto de apoyo a las políticas genocidas sionistas en todo lo contrario. Quienes querían presentar a Israel como un país homologable al resto rabian porque en vez de eso han provocado que la mayoría de la ciudadanía exprese de manera multitudinaria y ante la mirada de todo el mundo el rechazo a la carnicería que está teniendo lugar en Gaza.
La mañana de la última etapa, la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, acudió a saludar específicamente al equipo pro-israelí y se fotografió con sus componentes. También saludó a otros participantes, pero hizo hincapié en esa demostración pública de apoyo. No es casualidad que ese gesto lo haga una de las políticas más beligerantes en negar las atrocidades que está cometiendo el ejército de Israel, junto a su compañero de partido y alcalde de Madrid, que estos días ha insistido en negar públicamente el genocidio. Si La Vuelta hubiera acabado como si nada, por mucha bandera palestina que ondeara entre el público, el mensaje transmitido al mundo sería el del presentar a Israel como un país como los demás.
Por eso, ante el empeño de la organización y las autoridades en seguir adelante como si nada, la única respuesta posible era bloquear la competición. No es cierto que fuera solo una carrera ciclista. Los que apoyan o toleran las atrocidades en Gaza lo habían convertido en un acto político a su favor. Los espectadores no iban a asistir a una prueba de velocidad, sino a la normalización del Estado de Israel. Frente a ello no era suficiente mostrar solidaridad con Gaza y rechazo al genocidio del pueblo palestino. Era necesario demostrar que la indignación y la repulsa son mayores que el apoyo a los crímenes contra la humanidad y eso solo podía hacerse impidiendo que la carrera se desarrollara con normalidad y que su última etapa tuviera siquiera lugar.
Lo que vuelve realmente admirables estas protestas contra la utilización de la carrera ciclista española en favor de Israel es que toda esta demostración de dignidad popular que ha permitido frenar la Vuelta ha sido pacífica y proporcionada. La falsa indignación de quienes solo ven la paja en el ojo ajeno intenta poner el énfasis en que los manifestantes han invadido los carriles dedicados a los corredores o en que algunos agentes de la policía se han lastimado al intentar reprimirlos. Es un intento absurdo de reorientar la opinión pública promovido por los mismos que cuando les apetece se manifiestan sin autorización en la calle Ferraz o jalean las agresiones contra el presidente del Gobierno en Valencia.
El derecho a la protesta es esencial en un sistema democrático. Permite a la ciudadanía exponer públicamente sus posiciones y discrepancias como método de participación directa. Como dice el Tribunal Constitucional, el espacio urbano no es sólo un ámbito de circulación, sino también un espacio de participación. Para hacerlo de manera efectiva es necesario un cierto grado de provocación, que se concreta en trastornos y molestias para la colectividad. Si una protesta o reivindicación pasa desapercibida, difícilmente puede servir para alcanzar sus objetivos de visibilidad. En los casos más extremos, la protesta legítima se expresa mediante actos de desobediencia civil, que implican siempre una cierta confrontación con las normas y disposiciones estatales, pues se trata de poner en evidencia su carácter injusto.
En este caso, la mera ocupación del espacio público obstaculizando el normal desarrollo de la prueba ciclista no ha sido un acto gratuito intimidatorio o de violencia, sino que era el único modo de impedir que la vuelta ciclista se usase como instrumento legitimador del genocidio en Gaza. Ciertamente, en algunos puntos la presión de la ciudadanía hizo que se cayeran algunas vallas y hubo manifestantes que pacíficamente cortaron la carrera con sus pancartas. Desde las posiciones más conservadoras pueden intentar criminalizarse estas leves infracciones del orden público, pero no es más que una cortina de humo. Desde la perspectiva de la lucha de los derechos civiles se trata de actos de protesta que no han causado daño ni riesgo a ninguna persona y que han servido para conseguir un objetivo humanamente imprescindible: poner en evidencia la colaboración de nuestras autoridades deportivas y civiles con el genocidio.
─ Rufián, sobre las críticas a las protestas en la Vuelta: “Asesinar a niños es peor que tirar una valla”
AYUSO GENOCIDA
AYUSO GENOCIDA. SE LA PONGO DOS VECES POR SI NO SE HABÍA ENTERADO. ¡¡GENOCIDA!! PRIMERO CON LOS ANCIANOS EN LAS RESIDENCIAS Y AHORA CON LOS PALESTINOS EN GAZA QUE APLAUDE LAS MATANZAS EN ARAS DE LE LIBERTAD. ESTO YA ES DE JUZGADO DE GUARDIA. ¡¡NO AL GENOCIDIO!!
- NO OLVIDAR QUE EL ESPANTAJO DE ESPERANZA AGUIRRE ANIMABA A CORTAR LA CALLE EN LAS PROTESTAS CONTRA EL PSOE. ESO ERA LIBERTAD
- Aquella tarde, el PP hizo sordos a la acción irresponsable de Esperanza Aguirre, quien trató de cortar el tráfico de una importante vía de Madrid, mientras que ahora levanta la voz ante la protesta pacífica en contra de un Genocidio que se ha llevado la vida de decenas de miles de personas.










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