viernes, 12 de septiembre de 2025

EL FASCISMO SIGUIO DESPUES DE FRANCO ESTA COMODAMENTE INSTALADO

 

EL FASCISTA FRAGA CON EL FASCISTA FEIJÓO.

La ideología del insulto y la impostura


La derecha política, togada y mediática ya no hacen oposición al gobierno sino que intentan derrocarlo y eso es un paso cuantitativo sustancial, puesto que para derrocar y no vencer democráticamente a un ejecutivo se necesita articular estrategias y acciones antidemocráticas de ahí la posición hipostasiada de argumentar que Sánchez ejerce una dictadura al tiempo que se intenta derribarlo antidemocráticamente lo cual es semejante a la teoría del gato de Erwin Schödinger, el físico y filósofo austriaco, que buscaba ilustrar las paradojas de la física cuántica, con la demostración de que un gato puede estar vivo y muerto al mismo tiempo.

En España, el fascismo, o su versión patria castiza y carpetovetónica, nunca fue vencido ni siquiera amonestado

La derecha ha interpretado que es conveniente convertir el insulto en política de Estado, sin importar las consecuencias que pueda tener en quienes son estigmatizados, consecuencias que van desde el matoneo digital, pasando por actos de vandalismo y llegando hasta riesgos reales fruto de amenazas y todo ello bajo una asfixiante atmósfera de desasosiego institucional. Es una derecha que adelanta un oscuro presagio de lo que puede ser esta oposición convertida en gobierno. Porque ¿qué fantasmagoría programática se puede fundamentar en gritar insolentemente que el presidente del gobierno es un “hijo de puta?” ¿Es esa metafísica ideológica suficiente para regir un país? Y todo ello mediante el principio de la transposición: cargar sobre el adversario los propios errores o defectos. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan” y el principio de la exageración y desfiguración: convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. Y todo ello con el oscuro copyright de Goebbels.

Esto representa una clara amputación de la convivencia democrática y en libertad pues como escribía Ramón de Garciasol al perder el hombre su libertad se achica el mundo y se ennegrece, se animaliza. Los excesos verbales, la agresividad argumental con modelos de los años treinta del pasado siglo, el maniqueísmo excluyente entre buenos y malos españoles, la consideración de enemigos de España a los que no comparten las ideas derechistas, la manipulación de los poderes del Estado, singularmente el poder judicial, para criminalizar al adversario político, la estimación del franquismo y su acto inaugural del 18 de julio como fuente legitimadora del actual poder constituido, configuran un artefacto ideológico tendente a vaciar la vida pública mediante espacios de autoritarismo predemocrático. Como advertía Antoine De Saint-Exaupéry, el sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas. Y el equívoco puede ser la actitud más descarnada ante la verdad. En realidad, se trata de presentar la realidad como un malentendido. La bunkerización de parte de la justicia mediante una relectura a la baja de la Transición parece compadecerse con la radicalidad del relato conservador mediante una vertebración ideológica anatematizada durante largo rato por la ciudadanía, porque representaba la pulpa nutritiva de los cuarenta años de caudillaje, y todas las excrecencias represivas y antidemocráticas de la dictadura, y que es ahora el argumentario ideológico del conservadurismo, donde la minoría criptofranquista, o criptofascista pues es lo mismo, marca la agenda con el objetivo de que a las mayorías sociales les siga asaltando la imagen de Américo Castro sobre el “vivir-desviviéndose” del español. 

Los jueces que el viernes salieron del Tribunal de Orden Público para pasar el fin de semana en sus casas el lunes ocuparon sus mismos despachos en la Audiencia Nacional

En España, el fascismo, o su versión patria castiza y carpetovetónica, nunca fue vencido ni siquiera amonestado; los jueces que el viernes salieron del Tribunal de Orden Público (TOP) para pasar el fin de semana en sus casas el lunes ocuparon sus mismos despachos en la Audiencia Nacional (AN); los policías de la Brigada Político Social siguieron en las comisarías para, algunos de ellos, ser condecorados por la democracia por sus servicios; los antiguos ministros de Franco organizaron la derecha democrática; el jefe del Estado fue el que el caudillo había preparado desde la infancia para tan alta función; como dijo Azaña de la revolución desde arriba de Joaquín Costa: una revolución que deja intacto al Estado anterior a ella es un acto muy poco revolucionario. Es por lo que el conservadurismo español, siempre teñido de sepia, desde un Estado estamental y patrimonialista asume como hostilidad la realidad diversa de España.

Los policías de la Brigada Político Social siguieron en las comisarías para, algunos de ellos, ser condecorados por la democracia por sus servicios; los antiguos ministros de Franco organizaron la derecha democrática

Para este conservadurismo populista su concepto ideológico de nación no admite predicados ni antagonismos y todo aquello que se sitúe fuera de su elemental metafísica es, consecuentemente, parte de la delincuencia política, ya que la patria conservadora es un valor superior para la derecha al voto popular que refrenda el acto político de sus adversarios en la vida pública. El Trumpismo, tiene una vieja tradición en España, quizá, porque, como dijo Azorín, vivir aquí es hacer siempre lo mismo.

SONRISAS COMPLICES ENTRE FACHAS
HERMANOS DE SANGRE


ESTO ES LO QUE TENEMOS Y CON CON ESTO TENEMOS QUE LIDIAR

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