REVILLA SE ESCUECE AHORA DE LA DEMANDA DE JUAN CARLOS. PARA QUE FIES DEL BORBON FRANQUISTA
Vamos con una de fechas en el calendario. El azar ha querido que hoy hablemos en este cuaderno de Juan Carlos I, también primero de los españoles y de los contribuyentes, justo el día que arranca la campaña para la declaración de la Renta. Ha sido a raíz de la querella que ha interpuesto a Miguel Ángel Revilla, esa persona a la que seguramente muchos de ustedes, yo incluida, hemos visto más en los últimos tiempos que a muchos miembros de la familia.
Ese azar, si lo pensamos, tiene su parte de guasa. Mientras España acumula papeles y descarga certificado de retenciones, firma borradores y repasa si Hacienda le deberá algo este año o le meterá un palo, el Emérito, apátrida fiscal por obra y gracia de su persona, le reclama 50.000 euros al expresidente cántabro por lesiones a su derecho al honor. Cantidad que irá, dice, destinada a Cáritas España.
Esto, que suena grave escrito negro sobre blanco en una querella, se resume en que Revilla ha ido diciendo por ahí cosas repetidas en uno y mil medios de comunicación y en uno y mil salones y cocinas de casa. Que está mal ser un corrupto, que conviene pagar impuestos y que quien no cumple ni lo primero ni lo segundo suele decepcionarnos a unos cuantos. Eso, claro está, el día que nos ha pillado suaves y con el sistema inmunológico por todo lo alto.
A Revilla, por continuar con el sainete, esta noticia le ha pillado vestido de juez casando a Paz Padilla en presencia de Antonio Resines. No es que yo me haya pasado con el café esta mañana, es que al embajador de las anchoas la querella se le ha notificado mientras estaba en Madrid rodando una película.
NIETSCHE DEJÓ DICHO: EL MUNDO NO CAMBIARA, HASTA QUE SE AHORQUE AL ULTIMO REY CON LAS TRIPAS DEL ULTIMO CURA. Y SABÍA LO QUE SE DECÍA

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