sábado, 19 de abril de 2025

EL SINDROME DEL PROVINCIANO AFINCADO EN MADRID

 

ES COSA CONOCIDA QUE LOS PROVINCIANOS, PROCEDENTES DEL AREA RURAL, CUANDO SE AFINCAN EN MADRID, LA CAPITAL, TIENDEN A ENGORDAR TODO. SU INGRESOS, SUS POSESIONES, TODO.

Hablemos de un caso conocido. Un ciudano de un pueblo muy pequeño, pasa a una provincia muy pequeña. Se situa bien y llega a Madrid por efecto de la jubilación anticipada.

Cuenta sus aventuras con la Guardia Civil en las que hace cambiar de criterio al agente (caso unico). Cuenta sin venir a cuento lo que le dijo a otro de sus maravillosos ingresos. Presume de su buen hacer gastronomico que llega al caso de ser tentado para dedicarse a hacer ese plato tan esquisito en exclusividad para otro. Pura invención de un recien llegado a la cocina. Presume  de conocer productos exquisitos, pero solo de oidas Cuenta y no para de su saber profesional, bueno hay muchos como él. Habla con desprecio de la gente y el lleva dos riñones regalados. No me parece muy decente hablar con desprecio de la gente como si fueran borregos amaestrados por "las cuatro perras de la pensión". Pero el presume de tener la pensión maxima sin retenciones y te lo recuerda son 3.263 integras. Cuando ha habido personas que te han donado sus riñones, no es muy coherente hablar mal de la "gente". Ha pasado de ser el Carrillo del bar de su pueblo, al rico del pueblo y con estudios. Y eso el lo luce ante el taxista, el electricista...

Esto es propio de quien ha salido de un pueblo, ha llegado a una provincia de medio pelo y cuando llega a Madrid sigue con el metodo de hablar como cuando está en el bar de su pueblo, donde le consideran por su progreso social. Todo mi respeto a los procedentes del medio rural, pero no digo lo mismo al que va de superior porque se ha comprado un mercedes y lo exibe.

Una persona que sabía mucho de lo que valen las cosas, me dijo en cierta ocasión "no se lo que tendrás tú en Madrid, pero aquí, en Valencia, te cunde el triple. Sabía de lo que hablaba.

Una familiar del pueblo en cuestión me comentaba  de los de su pueblo "¡lo que presumen, como si no nos cocieramos!". Pues eso como si no nos conocieramos.

Por cierto esta persona tan sabia en todo no sabía los apellidos de su abuelo.

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