lunes, 14 de abril de 2025

EN LA VIDA HAY QUE SER LISTO, NO INTELIGENTE


 ESTOA SON LOS LISTO, QUE NO LOS INTELIGENTES.

Voy a tener que hablar con mi fiscalista. Seguramente usted también con el suyo. Seguro que se trata de un buen tipo o una buena tipa, muy profesional; pero ni de lejos nos proporciona el servicio que le ofrece su fiscalista a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, Míster Contribuyente 2021, 2022, 2023 y 2024, peleando por retener un año más el título. Amigos, esto sí es fiscalismo de calidad; verdadera marca Madrid. Rechace imitaciones.

Javier Gómez Fidalgo, el fiscalista superplus de González Amador, se compra un ático de más de un millón de euros únicamente por hacerle un favor al bueno de Alberto. A continuación, se lo deja alquila o recompra -no está claro- en cómodos plazos de 5000 euros mensuales; sin prisas y sin que quede claro qué parte responde a alquiler y qué parte sería la recompra y cómo se procesa fiscalmente el singular negocio. 

Los pagos se hacen por medio de un contrato de alquiler que nadie ha visto a Babia Capital SL, una sociedad propiedad de uno o varios señores de León. Babia figura como propietaria del ático con el cual la feliz pareja amplia y asegura su bien ganado y merecido “Lebensraum” hasta duplicar su pisito y disponer de 400 metros cuadrados en el corazón de Madrid ¿Quién necesita papeles ni declaraciones fiscales cuando estamos entre caballeros y además amigos y paisanos?

Cuando le preguntan a la presidenta Díaz Ayuso por este favor del fiscalista donde ella misma vive, no da respuestas. Suelta chascarrillos porque eso de contestar a las preguntas y explicar qué recibe o no a cambio de semejante favor este buen samaritano fiscalista es como muy de pobres. Hacer favores cerca del poder hoy es tendencia y nadie se queja. Mira los amigos muchimillonarios de Donald Trump haciendo sus cosas en la Wall Street a la vista de todo el mundo y sin que nadie les moleste. Con un gran poder vienen muchos favores y uno no puede llevar la cuenta de todos, patanes.

Nadie sabe bien de dónde salió ese casi millón de euros que nuestro fiscalista ejemplar obtuvo de alguien sin nombre para hacerle este pequeño gran favor a González Amador, pagando el ático al contado. Al parecer, en los libros de la mítica sociedad Babia Capital aparece el préstamo, pero no su origen. Y su origen no puede ser en ningún caso, nuestro amable fiscalista, pues debería figurar en los libros al tratarse del administrador único de la sociedad.

955.000 euros aparecieron y ya está. ¿Cuál es el problema? Nuestro pasmo ante el típico favor que le haría su fiscalista a cualquiera únicamente prueba una cosa y una cosa nada más: somos unos paletos y unos gañanes que no sabemos nada del distinguido mundo de las altas finanzas y los complejos lazos de sangre entre fiscal bros. No es que haya algo sospechoso. Es que nos falta mundo a los demás.

Si esto lo hubiera hecho cualquier otro, casi parecería aquella clásica operación tantas veces vista por estos lares buscando aflorar unos millones de euros convertidos en propiedades limpias de polvo y paja. Pero seguro que no lo es. Podemos estar tranquilos. El historial de González Amador habla por sí solo y excluye de raíz siquiera la mera posibilidad de que sea otra cosa. Es el típico favor que te hace tu fiscalista porque le sale de dentro. No se amontonen. Circulen.

Bienvenidos a Masterman & Whitaker, la fantasía fiscal del novio de Ayuso



AYUSO ENLOQUECIDA. "YO SOY LA LIBERTAD"

Qué mejor momento que este en el que todo el mundo está mirando a Donald Trump para clausurar esta semana el intento del PP de Madrid de unirse a la demolición de Begoña Gómez que tiene lugar en un juzgado de la capital. Una vez que la comisión de investigación montada en la Asamblea de Madrid generó los titulares correspondientes –hay que decir que no muy dramáticos– y sin mucho más que rascar, se han cerrado sus trabajos con las conclusiones elaboradas por los grupos parlamentarios que se votarán en el pleno a finales de mes.

No conviene precipitarse y afirmar que ha sido un fracaso. Una segunda utilidad de la comisión para Isabel Díaz Ayuso es el descrédito que podía suponer para las universidades públicas de Madrid, y en concreto para la Complutense y su rector, Joaquín Goyache. No estaba muy impresionada con los resultados por lo que en noviembre de 2024 decidió ocuparse de ello personalmente. 

Lo hizo en la Asamblea de Madrid, que presenció un hecho insólito. La responsable de la gestión del sistema universitario de la comunidad anunciaba que el mayor centro universitario de la región, con 65.000 alumnos matriculados, es un chiringuito que no vale nada y que, para mayor desgracia, está controlado por la izquierda. 

“Toda la izquierda tiene colonizada la universidad pública Complutense de Madrid. Todos ustedes han creado un entramado y un chiringuito de familiares y de negocios que podrían haberlo hecho en las empresas privadas”, dijo Ayuso. Para que el veneno tuviera más potencia, afirmó que el centro reparte los títulos “como churros”. No hay descrédito mayor para una universidad. 

Ayuso está estrangulando económicamente a las universidades públicas de Madrid mientras concede licencias –eso mismo, como churros– para la apertura de nuevas universidades privadas. Ya lleva catorce.

Goyache le envió una carta una semana después en la que rechazaba de plano un ataque que convertía a la Complutense en una “caricatura ideológica”: “Este tipo de afirmaciones, además de ser injustas y falsas, generan un daño irreparable al prestigio” de la universidad. Esa era la intención de Ayuso, y para eso no necesitaba pruebas. 

El destino había terminado propinándole un guantazo al rector en toda la cara. Él fue el impulsor de la distinción que Ayuso recibió como “alumna ilustre” de la Complutense. Otro elemento irónico es que Goyache fue elegido y luego reelegido en buena parte gracias al apoyo de la derecha y con la intervención directa en la campaña de militantes de Nuevas Generaciones. 

Begoña Gómez comenzó a colaborar con la Complutense en 2012 cuando Pedro Sánchez no era ni secretario general del PSOE. En 2014, el curso que dirigía se convirtió en un máster y seis años después pasó a dirigir una cátedra extraordinaria de Transformación Social Competitiva. Era una más de las 50 que tenía esa universidad en 2024. Evidentemente, dirigir esa cátedra no convertía a Gómez en catedrática. En la comisión de investigación de la Asamblea, Goyache y el vicerrector de Planificación alegaron que todo fue “absolutamente legal y regular” y que no hubo trato de favor.

El PP ha apostado por el testimonio de otro vicerrector, que dijo en la comisión que todo le vino acordado desde arriba en la creación de la cátedra, aunque también destacó que no se sintió presionado para dar el visto bueno. “No cabe duda de la legalidad”, dijo. Todo eso son minucias para el PP. Su portavoz en la Asamblea ha dicho que todo fue “una maniobra orquestada en Moncloa”. Está claro que las conclusiones de la comisión estaban decididas antes de que empezara a funcionar.

Esta ha sido también la semana de un momento que se había hecho esperar durante más de un año, la declaración de Alberto González Amador, el novio de Díaz Ayuso, ante la jueza que investiga su caso. No tanto por los dos delitos de fraude fiscal que su abogado reconoció que habían existido en un mensaje enviado al fiscal, sino por sus negocios con un alto cargo de la empresa Quirón, la corporación de sanidad privada que cuenta con importantes acuerdos con el Gobierno madrileño. La versión que dio Amador para contrarrestar las sospechas de un posible soborno no carecía de imaginación. Afirmó que pagó 500.000 euros a la esposa de Fernando Camino, presidente de Quirónprevención, por la venta de su empresa al estar interesado en su cartera de clientes. Lo hizo sin presentar ningún documento que respaldara su tesis.

La empresa de tratamientos estéticos era tan pequeña que compartía local con la farmacia de la esposa de Camino en un pueblo de León de 2.000 habitantes. Los inspectores de Hacienda descubrieron su ínfimo valor. Como activos, contaba con dos equipos de depilación láser, otro de remodelación corporal y un portátil. Medio millón por una compañía cuyos bienes valían en torno a cero euros. Amador le cambió de nombre y así Círculo de Belleza pasó a llamarse Masterman & Whitaker. Mucho mejor, dónde va a parar. Podría ser el nombre de un bufete de abogados de Manhattan. A pesar de la nueva denominación, Amador no hizo ningún uso de esa compañía. Excepto en su declaración de la renta, claro. 

Díaz Ayuso había decidido poner un océano de por medio para que la declaración de su pareja no la pillara en Madrid. Se inventó un viaje a Ecuador vendido, como era de esperar, con la idea de estrechar lazos con los países latinoamericanos. En su caso, eso significa recibir un doctorado honoris causa concedido por una universidad privada y apoyar la campaña de reelección del presidente, el conservador Daniel Noboa. Ayuso participó en un mitin en el que volvió a defender que lo que está en juego es un duelo entre el socialismo y la libertad (Noboa encarnaría lo segundo).

A estas alturas, no es de extrañar que la idea de libertad de Ayuso tenga agujeros de un tamaño considerable. La degradación de la situación de Ecuador en los últimos años es tal que el país se ha convertido en el más violento de Latinoamérica con el mayor número de homicidios per cápita. Noboa incumplió la norma constitucional y no dejó el cargo a su vicepresidenta durante la campaña. Antes había ordenado el asalto de la embajada mexicana para detener a un rival político condenado por corrupción que había recibido asilo político, una violación evidente de los tratados internacionales que protegen a las sedes diplomáticas. Noboa no ha tenido inconveniente en “usar su poder político y su fortuna personal para aplastar a cualquiera que se le ponga enfrente”. Y eso lo dice un columnista de ABC.

Francamente, si Ayuso pensaba que era Hacienda quien debía dinero a su novio y no al revés, cómo puede sorprendernos que crea que un político autoritario como Noboa representa la causa de libertad. De la versión de la libertad que a ella más le gusta.

RECTOR ESTO TE PASA POR NOMBRAR ALUMNA ILUSTRE A AYUSO. SE VEÍA VENIR

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