martes, 8 de abril de 2025

LOS GANSTERES DEL MOMENTO


 Donald Trump, entre otras cosas y ninguna bonita, es un gánster. Dice la Wikipedia, tan sosa, que “algunos gánsteres, a veces llamados ‘matones´, están especializados en la extorsión, la intimidación, o el soborno”. Trump pone la pistola encima de la mesa –los aranceles– y escupe a su oponente: ahora, si te atreves, negocia. Lo dicho, un delincuente, un facineroso, un forajido, un vulgar arrebatacapas. Es, además, el jefe de una banda de cuatreros multimillonarios, el gang, que se dice, además de un fantoche reaccionario al borde, justo al borde y tirando hacia el interior, del más clásico fascismo.

Claro que todo el mundo –incluidos los estadounidenses que le votaron, haber elegido muerte– va a padecer al dirigente descerebrado, pero sufrirán en mayor grado los gobiernos de izquierdas de cualquier lugar del ancho mundo sacudido por este terremoto naranja. Razón evidente: las derechas mantendrán los privilegios de los ricos, como han hecho siempre, y dejarán que se pudran los más humildes, también para seguir con sus costumbres habituales. Pero las izquierdas deberán hacer encajes de bolillos para aguantar el chaparrón en forma de recesión y mantener a un cierto nivel, el que se pueda, el gasto social, inherente a su ideología. O sea, que nuestro gobierno de coalición las va a pasar moradas, si a ese tétrico panorama se le añade, además, una pizca –la que sea– de gasto en cañones y artefactos similares como nos corresponderá por formar parte –y servirnos de ella– de la Unión Europea. 

Y aún más sufrimiento cuando por estos pagos tenemos a una derecha bifronte como el PP, con un Núñez Feijóo, pobrecillo, amagando con dar la mano para ayudar al gobierno mientras con la otra se agarra como un moribundo a las fuerzas feroces de Vox, los siervos de Trump y enemigos acérrimos de esa Europa que Núñez dice defender. Una risa. Los próximos días 29 y 30 de abril celebrará el Partido Popular Europeo (PPE) su Congreso en la ciudad de València. Lleva Feijóo a la cita la indeseable mochila del cadáver de Carlos Mazón, pero debe añadirle, además, todos los enjuagues del susodicho con Vox para mantenerse en el cargo y que el propio Núñez, con el agua al cuello, no ha sabido o querido neutralizar. Una cita disparatada. Porque el jefe del PP tendrá que explicarle a su jefe de filas europeo, el alemán Friedrich Merz, cómo va a gobernar el PP valenciano, aragonés o murciano con los socios del húngaro Viktor Orbán, cuando los alemanes han cerrado a sangre y fuego el cerco contra la ultraderecha. 

Tiene además Feijóo otras asignaturas internas que aprobar para que empecemos a considerarle un político respetable. La primera, su exigencia –esa ridícula manera de hablar– de que Sánchez negocie con las autonomías las medidas anticrisis. Pero él mismo ha ordenado a las comunidades presididas por su partido que no acepten la quita de la deuda que les ha ofrecido el ministerio de Hacienda del malvado Sánchez. ¿Con qué recursos, si rechaza esos muchísimos millones, quiere hacer frente el sastrecillo valiente a la acometida trumpiana? La segunda: veremos cómo soluciona su pacto con la formación de Abascal, justo en estos momentos, esos patriotas que no saben qué decir ante los aranceles que van a machacar al campo español, el caldo de cultivo preferido por Vox que siempre ha pedido las consejerías de Agricultura allá donde ha gobernado con el PP. Ejemplo: el aceite. El año pasado se exportaron a Estados Unidos 113.000 toneladas, más de mil millones de euros. Haga el favor el inquilino de esa sede de Génova, pagada con dinero negro, por cierto, de explicar esas nimiedades, contradicciones ciclópeas, a herr Merz e incluso a la recia Ursula von der Leyen, la presidenta de la Unión y selecta representante de su partido.  

Es tan obvio y tan enorme el caos mundial generado por Trump, que está consiguiendo ahogarnos y distraernos de los muchos e importantes conflictos que requerirían la máxima atención de nuestros políticos para intentar solucionarlos. Estamos asustados ante la gravedad de la crisis de la vivienda, como este fin de semana se ha puesto de manifiesto en las calles de varias ciudades. Nada es sencillo de resolver y este tema, como es evidente, tampoco, bien lo saben en todos los países de nuestro entorno. Por supuesto que hacen falta grandes decisiones técnicas basadas en un conocimiento exhaustivo de todas las aristas del problema, pero al Ojo le gustaría advertir sobre el primer pozo en el que se hunde el Gobierno: el de la comunicación. No consigue Moncloa, y cuidado que lo ha intentado, llevar al ánimo de los ciudadanos que es este el principal problema –salvemos el caso Trump, otra dimensión– al que se enfrenta el Gobierno y del que dependen cientos de miles de votos. Saben ustedes de la impertinencia de este plumilla, así que no se extrañarán de que se atreva a señalar lo que es, para él, el primer problema de partida: no ha logrado Pedro Sánchez, suya es la responsabilidad, poner al frente de esta batalla a un –o una, claro está– titular de la cosa capaz de poner cara, ojos y hombros a la solución del problema.

Nada personal contra Isabel Rodríguez, quizá sea una persona de gran capacidad, pero incapaz de transmitir la seguridad y confianza que se necesita para demostrar al pueblo llano que el Gobierno es consciente y sabe la magnitud de la tragedia. Necesita Sánchez una Montero o un Puente, y ustedes ya ven clarito por dónde va el Ojo, para que creamos que Sánchez se cree la importancia de la que se nos cae encima. A lo mejor servía también, quizá, quizá, un Illa más serio que un empleado de funeraria. Pero pone cara de entendido. Imagen, señoras y señores, amigos todos, busquen ustedes al Superman o la Catwoman que haga creíble que todos y cada uno de los integrantes del Gobierno, incluido por supuesto su presidente, no duermen, angustiados por el tsunami constructor. Sería un primer paso, pero importante. A continuación, claro está, rodearse de un equipo competente que todos conozcamos y valoremos profesionalmente, capaz de explicarnos las mil y una posibilidades que se barajan y sí, hablar con todos, incluidas las autonomías del PP, esas gamberras institucionales, para mostrar a la ciudadanía, a cara descubierta, quién está por la labor de solucionar la vida de los ciudadanos y quién de impedirla en beneficio de fondos buitres y similares aves de rapiña. 

PUE ESTO ES LO NOS VIENE. SON TIEMPOS DE PASIÓN

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