miércoles, 10 de diciembre de 2025

LA INSTRUCCION DEL CASO DEL FISCAL GDE UN DESASTRE VERGONZOSO

 

La instruccion del juez Hurtado en el caso del Fiscal GDE, ha sido de vergüenza ajena. Los cinco miembros del supremo que han condenado al FGDE, por corporativismo, no han querido dejar con el culo al aire a su compañero Hurtado.

En los últimos años, el Tribunal Supremo se ha convertido en un juzgado previsible en lo político, imprevisible en lo jurídico. Es justo al contrario de lo que debería ser. 

Unos días en el Supremo son extremadamente garantistas, como cuando absolvieron a Manos Limpias de una condena previa de extorsión con el argumento de que un banco como el BBVA es lo bastante poderoso como para no ceder al chantaje. Otros días reescriben el diccionario, e inventan el enriquecimiento sin riqueza para no aplicar la amnistía a Puigdemont. 

Y otros días, como han hecho con esta sentencia, desprecian el ‘in dubio pro reo’, y condenan a García Ortiz sin pruebas de su culpabilidad: ignorando el testimonio de varios periodistas, que accedieron al secreto revelado antes de que lo tuviera él.

Todos los días, el sesgo político es el mismo: siempre a la derecha. Un éxito del Partido Popular, que tras años de meticuloso trabajo ha logrado consolidar unas mayorías conservadoras en todas las salas del Supremo. Un dominio de la derecha sobre la cúpula de la Justicia que envidiaría el mismísimo Donald Trump. 

La sentencia contra García Ortiz ya es firme. Aunque será recurrida ante el Tribunal Constitucional. Y hay argumentos para pensar que puede ser anulada con posterioridad. Los más sólidos están en el voto particular contrario a la condena, que firman Ana Ferrer y Susana Polo. Para ambas magistradas, “no queda acreditado que fuera el autor de la filtración”. “No se describe ni cómo, ni dónde, ni a través de qué medios” (...) “y menos su conocimiento y colaboración con tercero”.

Polo y Ferrer lo tienen claro: esta condena implica “una vulneración al derecho a la presunción de inocencia”. Son palabras muy duras para un voto particular.

Solo hay algo en lo que concuerdan todos los magistrados que formaron parte de este tribunal: calificar como “noticia falsa” el bulo que difundió Miguel Ángel Rodríguez. En eso están todos de acuerdo: los cinco magistrados que firman la condena y las dos que defienden la absolución de García Ortiz.

Ahí se acaba el acuerdo. El voto particular de Ferrer y Polo es de una contundencia inédita. Y no es para menos.

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