LOS BORBONES SON COMO UNA PESADILLA, AHORA NOS SALE JUAN CARLOS QUE HA SIDO UN POBRE HOMBRE. ¡JODO CON EL TIO!
Empecemos por lo primero, "lo primero, va antes". Juan carlos ha estado cobrando una buena comisión por el petroleo importado de Arabia Saudi desde el año 1973. Lo cobró hasta que Aznar en el año 1996 se lo quitó. Es conocida y publicada la cantidad de coche de regalos que le hacian, por obligación, cuando asistía a acto con automobiles.
La chuleria del "pedir disculpas, de qué" al regreso en su primer viaje.
"mi vida ha estado dictada por las exigencias de España y del trono. Di libertad a los españoles instaurando la democracia, pero nunca pude disfrutar de esa libertad para mí mismo"
El dictador te nombró su sucesor, lo cual ya es para sentir verguenza. Lo hizo saltandose el orden dinatico, pero además tu no has traido la libertad y la democtracía. O es que te esperabas que se te iba consentir lo impuesto por la dictadura criminal de la tu eras el sucesor, a titulo de Rey. Leete el libro de Sartorius y veras que a la muerte de Franco el regimen del dictador lo tenía todo perdido, la calle, la Universidad, el mundo del trabajo. El regimen de Franco se aguantaba con Franco, sin Franco no duraba tres telediarios.
Juan Carlos I elogia al dictador Francisco Franco en su libro. A él debe su entronización, ya que fue quien lo designó como su sucesor. “Si pude ser Rey, fue gracias a él”, reconoce el emérito.
Comprensible que lo elogies, no estabas en la lista, antes estaba tu padre, pero tu te lo saltaste. Así has sido toda tu vida, un Borbón de pura cepa. empezaste por matar a tu hermano, con tus 18 años y formación de militar jugando a pegarle un tiro a tu hermano. siempre me pareciste un poco tonto.
El 23-F
El “error” del regalo millonario
Los escándalos del Rey emérito, da a entender el libro, comenzaron a forjarse durante los años que gozó de una impunidad total, especialmente en los años noventa, con el esplendor de un grupo de empresarios y banqueros que terminó en la cárcel. El monarca asegura en el libro haber estado “ciego ante un entorno malintencionado” y haber tenido “la debilidad de confiar en hombres de negocios que me fueron presentados y de ceder a lo que hoy percibo como presiones”, hasta encontrarse “en medio de un embrollo financiero” que, según dice, lo “superaba”. Reconoce haberse dejado aconsejar, durante su reinado, por “ciertos empresarios poco escrupulosos” que actuaron en su nombre, “pero sobre todo por su propio beneficio”.
La investigación suiza reveló que Arturo Fasana, gestor de la cuenta del emérito en la banca privada Mirabaud, de Suiza, ingresó el 8 de agosto de 2008 un total de 100 millones de dólares (64,8 millones de euros al cambio de entonces) procedentes del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí. Cuatro años después, el dinero fue transferido por orden del entonces jefe del Estado, Juan Carlos I, a una cuenta en Nassau (Bahamas) del banco Gonet & Cie a nombre de la sociedad instrumental Solare, propiedad de Corinna Larsen. El fiscal ginebrino Yves Bertossa embargó las cuentas de los sospechosos y abrió una causa secreta por blanqueo de capitales contra los implicados en la creación de la estructura y en la recepción del dinero.
Botsuana, principio del fin
La empresaria alemana de origen danés, compañera sentimental del Rey emérito durante una larga temporada, se dio a conocer después de que Juan Carlos I sufriera un percance en una cacería de elefantes en Botsuana mientras en España se estaban sufriendo las consecuencias de la crisis financiera de 2008. “Un viaje lejano y costoso que puede parecer totalmente fuera de lugar con la situación del país”, admite en el libro. Según Le Monde, reconoce que fue un “error” que lamenta “amargamente”.
Tras el accidente sufrido en el país africano, Juan Carlos tuvo que ser operado de urgencia en España. Al salir del hospital, revela en sus memorias, el entonces jefe de la Casa, Rafael Spottorno, y el director de comunicación, Javier Ayuso, le animaron a pedir perdón publicamente. Es el célebre “lo siento mucho, no volverá a ocurrir”. “Sabía que debía hacerlo”, admite Juan Carlos I. “Puede parecer banal, pero en mi caso tuvo un efecto devastador sobre mi reinado y mi vida familiar (...) Ensombreció mi reputación ante los españoles”. Y a partir de ahí, la abdicación en Felipe VI en 2014, una decisión difícil de tomar y que, asegura, su padre, Juan de Borbón, habría desaprobado.

En la primavera de 2019, Juan Carlos I se retiró de la vida pública. En marzo de 2020, Felipe VI renunció a cualquier herencia futura “para preservar la ejemplaridad de la Corona” y retiró a su padre la asignación anual de ex jefe de Estado (algo más de 161.000 euros) aunque dejó que permaneciera como miembro de la Familia Real ―junto a la reina Sofía, los Reyes, Felipe VI y Letizia Ortiz, la princesa Leonor y la infanta Sofía―, pero sin agenda oficial. “Soy el único español que no cobra pensión después de casi cuarenta años de servicio”, se queja el rey emérito.

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