Antonio Tejero ha sido uno de los hombres más importantes de la historia de España. El rostro detrás del golpe de Estado del 23F, que marcó un momento que pudo cambiar el devenir del país 180 grados en 1981, dejó un día de angustia con la democracia todavía en pañales y una imagen que se ha reproducido en los libros de texto, películas y series de televisión.

El miedo de un día que quedó en el temor de retroceder a la aún reciente España en blanco y negro ha sido trasladado de padres a hijos desde las generaciones que recuerdan con clarividencia el transcurso de las horas en las que encontraron en la radio su mejor aliada, en Madrid y en Valencia, principalmente, al menos hasta que el ahora rey emérito Juan Carlos I dio su mensaje televisado.

Es habitual escuchar, lejos de un pensamiento más o menos monárquico, muchos padres, madres o abuelos agradecer al monarca haber dado continuidad al Estado de Derecho, pero también ha pesado tras aquel día la posibilidad de que en realidad todo fuera una maniobra del propio Juan Carlos, educado antes por Franco para sucederle.

El propio Tejero amparaba esta tesis hace unos años -en 2018- en una confesión a ElPlural.com. El contexto fueron unas informaciones que este periódico había publicado sobre el hijo del teniente coronel, Ramón Tejero; unas publicaciones que no solo dejaban mal parado al eclesiástico, sino que produjeron la ira de su padre, que se envió una carta a este medio de comunicación.

Más allá del descontento que mostraba en la misiva, que se reproduce a continuación de manera íntegra para que el lector tenga oportunidad de leerla y extraer sus propias conclusiones, en sus líneas el ex Guardia Civil reconoce su implicación -evidente- en el Golpe de Estado, pero habla también de la de un joven Juan Carlos I.

Carta íntegra de Tejero a este periódico

"En uso del derecho de réplica que me asiste como padre del Sacerdote D. Ramón Tejero Díez le ruego publique estas notas escritas contra el articulo publicado por Juan Luis Valenzuela, Todo lo referente a mi persona no me interesa replicar nada; nunca he negado mi participación en los sucesos del 23 de Febrero de 1981 a las órdenes del Rey hoy emérito y mi posterior negativa a aceptar el Gobierno Armada por estar plagado de socialistas y comunistas. Eso me costó 15 años de prisión y esto fue todo, pero hoy es mi hijo Ramón el agraviado y el que escribe el artículo, ni lo conoce, ni de ahora ni de antes.
La vida de mi hijo está a la vista de todos porque la unieron a la mía y todo sale a los medios de comunicación.

PUES CLARO QUE JUAN CARLOS ESTABA 

EN LA TRAMA