MUJERES CON EL SAUDO FASCISTA AL PASO DE FRANCO. TODO PURO ATREZO
Trabajo esclavo y vidas rotas: la verdad anegada de los pantanos de Franco
Como la del joven Tomás Clavero de la Iglesia, cuyo destino, oculto en un pliegue de la historia de aquellos años, ha salido a la luz durante la investigación de elDiario.es para este reportaje. Para los suyos, el niño de 13 años que vivía en Ferrol (A Coruña) cuando estalló la sublevación fascista, había simplemente desaparecido en 1936. Sin embargo, ahora sabemos que el 13 de mayo de 1942 fue entregado para trabajos forzados en la Colonia Penitenciaria de Villameca.
Sobre su espalda de 17 años, “por Dios, España y su revolución nacional-sindicalista”, recaería el brutal esfuerzo de erigir el primer pantano de la nueva era franquista, no muy lejos de Astorga, en el centro de la provincia de León. La presa de Villameca, que todavía hoy retiene 20 hectómetros de agua, sería inaugurada por Franco cuatro años después. Para entonces, la pista del jovencísimo Tomás se pierde. Ahora sí, para siempre. Rara vez quedaba constancia de quién enfermaba y moría por las pésimas condiciones laborales. Por eso es difícil que haya una estimación certera de las víctimas mortales de este régimen de esclavitud.
Las imágenes de la propaganda le retratan al dictador marcial, orgulloso, ataviado con traje militar, igual que el que lucía a su lado un siempre sonriente Carlos Arias Navarro, alias 'Carnicerito de Málaga', el mote que le granjeó su brutal represión en el 36. Arias Navarro era entonces gobernador civil de León, casado con la potentada familia minera Del Valle. Luego sería, por este orden, jefe nacional de la represión como director general de Seguridad, alcalde de Madrid, el rostro que anunció la muerte del dictador y último presidente del Gobierno del régimen.
“Aunque durante el franquismo se levantaron centenares de infraestructuras, el número y la autoría se exageraron; el dictador se apropió de proyectos ya diseñados y los presentó como logros propios”, explica la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de León Beatriz García. “Se trataba de pintar a Franco como ”símbolo de modernidad y progreso, reforzando la legitimidad del régimen ante la población y en el imaginario colectivo“, sostiene. Para eso había que ocultar que el Plan General de Pantanos y Riegos databa de 1902 y que su impulso material comenzó a ejecutarse en la II República con Indalecio Prieto (PSOE).
Desde el principio, el sistema se sazonó con las ideas cristianas del arrepentimiento, requisito obligatorio para poder acogerse, y del perdón magnánimo del vencedor. La filosofía de la Redención de Penas por el Trabajo era “cooperar con la iglesia y la sociedad en la salvación de los valores de cada preso en cuanto cristiano, español y hombre”. Así rezaba –nunca mejor dicho– la instrucción de noviembre de 1939 del Patronato que desarrollaba la norma de 1938. V. Antonio López recuerda en Esclavos del franquismo, que el ideólogo de estos batallones disciplinarios fue el físico José Antonio Pérez del Pulgar, un jesuita.
ESE FUE EL MILAGRA DE FRANCO: MANO DE OBRA ESCLAVA





















