Dos decenas de migrantes denuncian palizas y vejaciones de militares que patrullan Ceuta
En ese mismo momento, tres hombres ceutíes se cubrieron el rostro y, colocados delante de los militares que evacuaban la zona, empezaron a lanzar latas y piedras a los activistas y periodistas que observaban los hechos. Los soldados no recriminaron en ningún momento ni trataron de frenar el intento de agresión de los vecinos encapuchados, sino que aprovecharon ese mismo instante para reagruparse y apartarse. En ese momento, un hombre con una gran brecha en la cabeza y la cara ensangrentada, descendió de lo alto del vecindario, mientras uno de los soldados se dirigía al vehículo militar. “¿Quién te ha hecho eso?”, le preguntó Ibrahim Benavides, vecino y líder comunitario de la barriada de El Príncipe, delante del uniformado. “Los militares”, dijo el hombre, casi sin poder mantenerse en pie, señalando a uno de los soldados, que se metió en el vehículo oficial, recogió a otros compañeros y arrancó.
Cuando los militares se retiraron del barrio, un migrante tras otro empiezan a aparecer entre los rincones donde se habían escondido. “Estos militares nos han golpeado y humillado. Nos han quitado los teléfonos y todo lo que teníamos. No han dejado a nadie sin golpear”, dice Adam, uno de los chavales que presenciaron los hechos y, tras recibir un golpe con la defensa de los militares, logró escapar. A su alrededor, una decena de migrantes quieren contar lo sucedido.“Como puedes ver, han abusado de nosotros. Uno de los chicos más golpeados es menor de edad. Se han ensañado con nosotros de la forma más cruel”, añade mientras ese mismo adolescente que menciona, también llamado Adam, toca su labio ensangrentado. Tres jóvenes tuvieron que ser trasladados al hospital al presentar lesiones y heridas de consideración, tras ser recogidos por una ambulancia.
Los migrantes con heridas más visibles -otros sufrieron contusiones leves en manos, brazos y pies que no requirieron traslado al centro sanitario- presentaban contusiones en la cabeza, rostro y/o costillas, todas lesiones compatibles con los golpes de las defensas. Especialmente la de Omar (nombre ficticio). De su brecha alargada de unos cuatro centímetros de largo brotaba la sangre que manchaba su cara, cuello y manos. “¿Por qué nos hacen esto? ¿Esto es legal en España?”, se preguntaba el hombre, desconcertado, quien a medida que pasaban los minutos empezó a sentirse mareado y desorientado. A Adam, de 17 años, además de sus labios inflamados y cubiertos de sangre se agarraba la cabeza, que presentaban marcas de un golpe reciente. “Me duele mucho la cabeza. Soy menor. Nos ha dado mucho miedo, estábamos atrapados y se reían de nosotros mientras nos golpeaban”, denunciaba con los ojos enrojecidos, minutos antes de subir en la ambulancia.
Sumar exige “explicaciones” a Robles por las palizas de militares denunciadas por migrantes en Ceuta
ESTO ES LO QUE QUIERE EL PEPE EXPULSARLOS A PALOS, COMO SIEMPRE, YA VEMOS LO DE OVIEDO Y COMO EL MISERABLE DEL ALCALDE DICE QUE SON BUENOS CHICOS, SUS CHICOS FACHAS.

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