martes, 1 de septiembre de 2026

GENOCIDAS SIMILARES: NETANYHAU, MLADIC


 MLADIC, GENOCIDA

NEYANYHAU GENOCIDA

Ratko Mladić, el infame carnicero de Bosnia, murió la semana pasada a los 84 años en su celda en La Haya.

Si uno cambia Israel por Serbia en el grafiti, queda el argumento que repite el Gobierno de Netanyahu cada vez que se le acusa de genocidio en Gaza.

La idea del Gran Israel es un concepto que se remonta prácticamente a los orígenes del movimiento sionista, pero que el gobierno más radical de la historia del país ha reimpulsado con fuerza. Hace una interpretación geográfica expansionista del Israel bíblico y se basa en la supremacía étnica judía en el territorio, tal y como ha reflejado el Ejecutivo actual con su infame ley del Estado nación judío. Este fin de semana, Netanyahu repetía en televisión: “Este es el Estado nación del pueblo judío. Otros tienen derechos, pero ante todo este es nuestro Estado nación”.

Mientras tanto, se continúan cometiendo barbaridades en nombre de una ideología radical. Los conocidos crímenes de los francotiradores en Sarajevo no distan tanto de la caza de civiles en Gaza con francotiradores y con drones. Entre las órdenes infames de Mladic, varias han pasado a la historia: “Atacad a los barrios musulmanes; allí no viven muchos serbios. Bombardeadlos hasta que estén al borde de la locura”. Bombardear a todo un pueblo para doblegarlo, como en Gaza. Es precisamente su fanatismo lo que hoy ha convertido a Mladic en un héroe. El mismo fanatismo que hoy domina la política israelí.

“Como especialista en atrocidades masivas, creo que debemos tener cuidado con la forma en que intentamos comprender o explicar las acciones de los autores de estos crímenes. Los medios de comunicación retratan a Mladić como un monstruo, un loco y el ‘carnicero de Bosnia’. Pero creo que es importante señalar que no era un psicópata”, escribe Olivera Simic, una de las mayores expertas en derecho internacional y los Balcanes. “Caracterizarlo de esa manera minimiza su responsabilidad penal, así como las estructuras que hicieron posibles sus crímenes”.

“Comprender cómo personas como Mladić pudieron cometer estos crímenes es clave si queremos aprender a evitar que vuelvan a ocurrir en el futuro. Un aspecto importante de todo ello fue la enorme infraestructura militar que lo rodeaba. Él solo no podría haber cometido todas las atrocidades de la guerra. Contaba con un ejército de personas que respaldaban sus decisiones y actuaban siguiendo sus órdenes”, escribe Simic.

En Israel, sin embargo, es esta ideología la que dirige la política del país desde hace décadas. Para muchos, desde su mismo nacimiento. Ya se lo explicaba David Ben Gurion, el que sería el primer jefe de gobierno del país, en una carta a su hijo, quien estaba decepcionado con el plan de partición de Palestina por insuficiente. “Mi hipótesis es que un Estado judío que ocupe solo una parte del territorio no es el final, sino el principio [...] La creación de un Estado, aunque solo sea en una parte del territorio, supone un poderoso impulso a nuestros esfuerzos históricos por liberar todo el país”, escribió. Netanyahu también ha mostrado abiertamente su adhesión al proyecto del Gran Israel, que evidentemente pasa por deshacerse de los palestinos y ocupar los países árabes vecinos.


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