En el Preámbulo de nuestra Constitución se proclama el propósito de garantizar la convivencia democrática, un orden económico social y justo, además de potenciar el Estado de Derecho y el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. No hay otra forma de patriotismo que el respeto al derecho de la comunidad internacional y a los tratados y declaraciones de los derechos humanos. Los que en estos momentos se alinean con la brutalidad sanguinaria de Israel y Estados Unidos, deben ser conscientes de que se sitúan al margen de las normas y reglas que han configurado los avances de la civilización.
De forma coherente con sus postulados, el partido político Vox, que tiene en sus estatutos el objetivo de fomentar el "patriotismo español", ha lanzado la idea de la "prioridad nacional", concepto absolutamente indeterminado y por supuesto inconstitucional. No solo vulnera nuestro texto constitucional, sino también el Código Penal y el Tratado Fundacional de la Unión europea. Uno de sus genios jurídicos ha aclarado que solo son españoles los nacidos de padre y madre españoles. No solo demuestra su ignorancia jurídica, sino que destila un supremacismo racista que tiene un tufillo hitleriano que nos recuerda a la pureza de la raza aria
Su valedor, el Partido Popular, en sus estatutos se define como una formación política de centro reformista al servicio de los intereses generales de España, que tiene a la persona como eje de su acción política y el progreso social como uno de sus objetivos. Con clara vocación europea e inspirado en los valores de la libertad, la democracia, la tolerancia y el humanismo cristiano de tradición occidental. No sé si se han dado cuenta que han dejado fuera a San Pablo y San Agustín. También aboga por una comunidad internacional fundamentada en la paz y en el universal respeto de los derechos humanos. Por lo que se escucha a sus dirigentes, parece que no han leído o se han olvidado de sus estatutos.
Han tenido oportunidad de escuchar, a pocos metros, las palabras de León XIV: "Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de los seres humanos".
No creo que pretendan plasmar en un texto escrito este engendro jurídico, ético, moral e incluso anticristiano de la "prioridad nacional", pero les servirá de munición política en unas futuras elecciones generales. Espero que alguien les avise de las consecuencias que tendría en nuestra posición y compromisos contraídos desde muestro ingreso en la Unión Europea.

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