La justicia da la razón a una víctima de abusos en la Iglesia que se quejó de la inacción del cardenal Joan Josep Omella
El arzobispo de Barcelona se querelló contra un joven que le envió un burofax reprochándole no haber denunciado los tocamientos que sufrió de otro cura y advirtiéndole que informaría a "una instancia eclesiástica superior"
La justicia ha dado la razón a una víctima de abusos en la Iglesia que se quejó de la inacción del arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella. Tanto un juzgado de Barcelona como la Audiencia Provincial han inadmitido la querella que el cardenal presentó contra este joven, víctima de tocamientos, a quien denunció por haberle enviado un burofax recriminándole que no tomara acciones contra el cura que abusó de él.
En la sentencia, avanzada por el diario El País y a la que ha accedido la Cadena SER, los jueces concluyen que las advertencias del joven, no suponen un delito de amenazas, sino una acción "legítima".
Los abusos se remontan a finales de 2021, cuando la víctima, que era mayor de edad, sufrió tocamientos por parte del sacerdote Jorge Alexander P. Según El País, el cura frotó sus genitales contra la víctima sin consentimiento. Meses después, en marzo de 2022, el joven trasladó personalmente lo ocurrido al cardenal Omella. Sin embargo, el arzobispo no adoptó medidas ni impulsó un procedimiento canónico contra el sacerdote. Jorge Alexander P. continuó ejerciendo e incluso fue nombrado rector de la parroquia Mare de Déu de Montserrat, en Barcelona, donde presuntamente protagonizó nuevos episodios de abusos, entre ellos a un menor de edad, motivo por el cual fue detenido en noviembre de 2024 por los Mossos d'Esquadra.
Tras el arresto del sacerdote, el Arzobispado activó "todos los protocolos", atendió al menor a través del Servicio de Atención a las Víctimas de Abusos (SAVA) y apartó al sacerdote de sus funciones pastorales, mientras sigue pendiente de juicio. Fue entonces cuando la primera víctima, volvió a dirigirse al Arzobispado. El joven mandó un burofax al cardenal Omella en el que le reprochaba "no haber denunciado de oficio los hechos". En el texto, el joven culpaba a Omella, por omisión, de los abusos sexuales de los que fueron víctimas terceros cuatro años después de la primera advertencia que ignoraron. En la misiva, también le advertía de "una reserva de las acciones que puedan corresponderle, civiles o penales, así como poner los hechos en conocimiento de una instancia eclesiástica superior".
El cardenal tomó esa carta como una amenaza y se querelló contra la víctima por los delitos de calumnias e injurias. Sin embargo, las dos instancias judiciales por las que ha pasado el caso han decidido inadmitir la denuncia del arzobispo y dar la razón a la víctima. En febrero de 2025, un juzgado de Barcelona rechazó admitir la querella al no apreciar indicios de delito. El magistrado señaló que de la "literalidad" del escrito no se desprendía el anuncio de "un mal concreto" contra el cardenal.
Pese a ello, Omella recurrió la decisión. En su recurso añadió posibles delitos de injurias y calumnias y sugirió que el joven quería “difamar” al cardenal. En diciembre de 2025, los jueces volvieron a darle carpetazo.
En la sentencia de la Audiencia de Barcelona, los jueces escriben que el joven "no pasa de hacer uso de aquello para lo que está legitimado, ejercer las acciones correspondientes en persecución de hechos de los que sostiene haber sido víctima; acciones que, en su caso, se dirigirían contra la persona responsable de tales hechos, por tanto sin que en ningún caso el mal anunciado -eventual exigencia de responsabilidad penal o civil- pudiese alcanzar al aquí querellante".
OMELLA SE PIENSA QUE ESTA EN TIEMPOS DE FRANCO QUE LOS OBISPOS ERAN INTOCABLES.

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