Uno de los banqueros más importantes del siglo XIX, Nazario Carriquiry, puso todos los créditos necesarios a disposición de María Cristina y Fernando Muñoz para, entre otras cosas, financiar la compra de varios medios de comunicación y la creación de otros nuevos que trabajarían en pro de la caída de Espartero y el regreso de María Cristina. Personajes al servicio del mejor postor como Ferreras, Marhuenda, Pastor o Inda tienen sus antecedentes en medios como La Revista Española, un diario creado por Fernando Muñoz en 1841, o en El Globo y El Tiempo, comprados por la pareja morganática desde París. Mientras, en España, el general Narváez se arrimó con cargos y prebendas las simpatías de los directores de La Posdata y Heraldo para que apoyaran el regreso de María Cristina y el derribo de Espartero. El baboseo era tal, que algunos artículos se enviaban a París antes de su publicación para que se diera el visto bueno. Cinco medios de comunicación al servicio de la corrupción. Era burdo, pero fueron con ello.
LA COSA VIENE DE LEJOS

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