Robaban a sus bebés, les daban palizas y las humillaban constantemente, las obligaban a ducharse con el camisón por "una cuestión de decencia", las explotaban con trabajos en distintos talleres por los que no cobraban, las encerraban aisladas del resto, las vendían como ganado a hombres que buscaban esposas entre ellas y las mujeres aceptaban casarse para salir de aquel infierno, sin saber muchas de ellas que entraban en el averno de los maltratadores y violadores. Las monjas que dirigían el siniestro Patronato de Protección a la Mujer, de distintas congregaciones religiosas, eran torturadoras y carceleras al servicio de una iglesia franquista prepotente y cruel. Más de 40 años de horror -de 1941 a 1985- ideados por el franquismo y sostenidos, traidoramente, durante los primeros años de la dictadura, incluidos los inicios del primer gobierno socialista de Felipe González.
Daniel Monzón ha querido dar voz a las más de ¡40.000 mujeres! que sufrieron esas atrocidades y que han sido vergonzosamente silenciadas durante decenios. Su nueva película Ruega por nosotras, coescrita junto a Jorge Guerricaechevarría, acusa directamente a las instituciones que organizaron y permitieron la existencia de estos centros del Patronato, a través de la historia de dos jóvenes encerradas en una de estas prisiones. Zoe Bonafonte y Manuela Calle son las protagonistas.
LA SECTA RELIGIOSA, CATOLICA, QUE AMPARABA Y JUSTIFICABA ESTOS
COMPORTAIENTOS TAN INHUMANOS, NAZIS, DEBE SER DECLARADA
ILEGAL.
"Puede volver a ocurrir"
"La película también viene un poco a ser una señal de alerta, ¡cuidado que esto continuó hasta el 84!, o sea, que no hace tanto. Y cuidado también porque esas libertades que supuestamente se han conquistado a lo largo de los años son muy fáciles de revertir. Esto ocurrió hace nada y puede volver a ocurrir", advierte el cineasta, consciente de que las mismas ideas que perversamente represaliaron a estas mujeres siguen vivas entre formaciones políticas de hoy.
El gobierno de Pedro Sánchez pidió perdón hace unos meses a las víctimas del Patronato e inició un camino para cumplir con sus demandas. Reunidas en la Plataforma de Apoyo a las Represaliadas por el Patronato de Protección a la Mujer (supervivientes, familiares y ciudadanos por la defensa de la memoria democrática), las mujeres rechazaron el acto de perdón con el que la Conferencia Española de Religiosos pretendía enterrar definitivamente el asunto. Se las debe todo lo que exigen: acceso a sus expedientes, una investigación oficial, que se depuren responsabilidades, que se busque a los bebés que les robaron, que su historia queda catalogada y protegida dentro de la Ley de Memoria Democrática…
ERAN MONJAS PERO NAZIS FASCISTAS Y CRUELES

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