FEIJÓO SOLTANDO SUS GILIPOLLECES
La mejor baza para el PSOE es dejar que hable Feijóo
Normalmente, Feijóo dedica sus intervenciones a descalificar al presidente Sánchez. Que nos cuente algo sobre sus propios planes es de agradecer. Hemos sabido, entre otras cosas, que tiene dudas sobre la viabilidad del sistema de pensiones, si bien reiteró su compromiso de mantener la revalorización de las prestaciones actuales según el IPC; que subirá el SMI solo si las empresas dan su visto bueno (cosa que no han hecho en siete de las últimas ocho subidas); que reabrirá el debate sobre el derecho al aborto para que las “niñas” de 16 y 17 años deban informar a sus padres si pretenden interrumpir su embarazo; que reformará la ley de la eutanasia (“La vida digna está por encima de la muerte digna”, sentenció, seguramente sin ser consciente de sus palabras); que suprimirá el Ministerio de Igualdad (ante las dudas del entrevistador sobre su compromiso con las mujeres, exclamó: “¿Cómo no voy a ser feminista si me he criado en mi casa con muchas más mujeres que hombres?”); que derogará la Ley de Memoria Democrática; que está en contra de dar subvenciones públicas a la “cultura sectaria”…
Y esto no incluye todo lo que se vería obligado a añadir en unas eventuales negociaciones de investidura con Vox. Porque las encuestas coinciden en que el PP quedará lejos de la mayoría absoluta y deberá pactar con el partido de ultraderecha, envalentonado por su creciente influencia y popularidad. Imaginen además si Feijóo acude a esas negociaciones sin haber sido el candidato más votado. Lo pipa que se lo pasaría Abascal. Porque ese escenario también es posible: que Pedro Sánchez gane en número de votos. En ese caso, Feijóo no volvería a airear el “contrato” que propuso a Sánchez antes de las elecciones de 2023 para que los dos grandes partidos se comprometieran a facilitar la investidura del otro si resultaba más votado. El partido con más votos en aquellos comicios fue, ¿lo adivinan?, el PP, y Feijóo necesitaba la abstención del PSOE para llegar a la Moncloa, porque los apoyos de Vox no le alcanzaban. Ahora el panorama es distinto, según los sondeos. Las cuentas con Vox parecen cuadrar esta vez. Ya no harían falta contratos ni milongas con los socialistas. Gobernar sin haber ganado en votos ya no sería ilegítimo según la teoría política del PP. Pero la debilidad de Feijóo ante Abascal no se la quitaría nadie.
ESO,ESO, QUE SE BESENHABLA, FEIJÓO HABLA, NO TE CORTES


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