lunes, 16 de marzo de 2026

BORBOLANDIA CORRUPTA CON AYUDAS

 

JUAN CARLOS EL PRIMERO DE LA DINASTIA FRANCO.

Y Felipe, el segundo. Y aquí andamos, esperando el referéndum que impediría con total seguridad que llegara la tercera de la dinastía que instauró el dictador. A ellos no les avergüenza proceder de donde proceden: de la traición a la propia familia y su sumisión a un asesino. Es de suponer que la ciudadana Leonor se mantiene tan aislada en su burbuja aterciopelada, tan convencida por su derecho de nacimiento a ser jefaza de Estado, que ignora el rechazo que provoca su figura en la mayoría de la población.

Al PSOE le debemos la cobardía de no haber atendido el runrún esperanzador hacia un cambio de régimen que resonó entre 2012 y 2014; y mucho más cobarde fue su Ejecutiva, con Alfredo Pérez Rubalcaba a la cabeza, que rechazó ni siquiera discutir la propuesta de sus Juventudes en 2014 de apostar por un referéndum: Rubalcaba apoya al nuevo rey y zanja el debate de su Ejecutiva entre monarquía y república. La madre que parió a Rubalcaba y a toda la Ejecutiva.

Ningún país ha repudiado a tantos reyes y reinas de la misma dinastía como el nuestro en menos de 200 años: a Cristina de Borbón tres veces, a Isabel II, a Alfonso XIII, a Juan Carlos…

El dictador los instauró y abrió su nueva dinastía. No restauró la monarquía. Instauró otra.

 Juan Carlos era el vasallo de ese dictador, y eso mismo incumbe al resto de la parentela. Felipe desciende de esa ilegitimidad y del juramento de fidelidad que hizo su padre a Franco cuando juró en las Cortes, aquel julio de 1969, ser leal al dictador y acatar la “legitimidad política surgida del 18 de julio de 1936”.

Franco, que era más listo que todos los borbones actuales juntos, nunca utilizó en sus referencias a la monarquía la palabra restauración. 

Nos engañaron, y Rubalcaba justificó su engaño desde la tribuna del Congreso apoyándose en la anterior treta que confesó Suárez, la que quedó grabada durante aquella entrevista que concedió a Victoria Prego creyendo que tapándose el micro de corbata con la mano no se le iba a oír confesar la argucia que utilizó para evitar un referéndum sobre monarquía o república porque las encuestas eran contundentes: república. O, como lo verbalizó Suárez: “Perdíamos”. Pero se le oyó. Se vanagloriaba a continuación el expresidente de su habilidad para habernos metido a Juan Carlos I de Franco en la Constitución: “Entonces yo metí la palabra rey y la palabra monarquía en la Ley [de la Reforma Política], y así dije que había sido sometido a referéndum”. Y a continuación dice en esa misma grabación que el ultraderechista Felipe González es el que pedía a los gobiernos que exigieran a España el referéndum sobre monarquía o república. No se extrañen, los falangistas son republicanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario