Aznar le cogió el gusto a las guerras y hasta a los genocidios del Estado de Israel, esta vez sí, con sus violaciones del derecho internacional, sus muertos, sus heridas, sus torturas, su destrucción y su miseria consecuente e infinita, llámense Afganistán, Irak o Palestina. Ahora, el expresidente del PP ha ido a Ceuta a pedir más guerra a una población lógicamente desbordada por la situación, pero también por los mensajes de miedo, amenaza u odio de quienes buscan la desestabilización y el conflicto desde sus cómodos despachos. Ni el expresidente del Gobierno, ni el PP de Feijóo ni el Vox de Abascal ni los violentos satélites de todos ellos buscan un enfrentamiento militar con el Marruecos protegido de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, sino que espolean el ataque xenófobo y racista al inmigrante "invasor", alientan la violencia contra el extranjero del sur al que su propio rey utiliza como munición. Esa guerra, que empezó con las redes sociales de los tecnofascistas animando en Marruecos a una entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, es el ataque unilateral de la ultraderecha contra la democracia y los derechos humanos. Y ahí no podía faltar Aznar, la voz de sus amos.
A AZNAR LE GUSTA LA GUERRA, ES UN FEROZ LUCHADOR, PERO NO HIZO LA MILI.

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